Las ciudades que educan como unidad para la planeación

Alma Herrera Márquez1

UNAM Zaragoza, CTE

Ponencia presentada en el Primer Congreso Internacional de Transformación Educativa

Introducción

El actual periodo de transición2 constituye un escenario propicio para imaginar nuevas formas de organización social que aseguren la sobrevivencia de la humanidad y del planeta; esta transición también inspira el diseño de modelos económicos, políticos, sociales, educativos y culturales basados en el uso crítico del conocimiento y de la información; particularmente, el diseño de nuevos modelos educativos es una tarea crucial dada la importancia que tienen en el desarrollo humano sostenible. 

Cada país, región o ciudad enfrentan la incertidumbre y matizan las transiciones de manera cualitativamente distinta; ello depende de su historia, pero también de su problemática actual. En el caso de México, los indicadores con que contamos nos plantean impresionantes desafíos debido a que el sistema educativo, hoy día (en sus conceptos, en sus modelos y en sus programas) realmente no está diseñado para propiciar que niños3 y jóvenes prosperen y lleguen a satisfacer las necesidades de su vida en un contexto de cambios inimaginables. La educación no está preparada para proveer las herramientas cognitivas, valorales y personales que le permitan a una persona hacer frente a la incertidumbre, pues se encuentra desarticulada del mundo de la vida. Por ende, los intereses y preocupaciones manifiestas de niños y jóvenes nos advierten de la gran dificultad que sienten para constituirse en persona plena en el inicio del siglo XXI .

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Respecto a los niños, hay diversos estudios que muestran que están muy preocupados por el mundo en el futuro (Barnes, 2008). Están preocupados por cuestiones relacionadas con futuro de la salud, el progreso, la seguridad, la pobreza, y aunque se mantienen esperanzados de su propio futuro, son mucho más pesimistas del futuro del mundo y están atentos a los titulares de noticias que han pasado de un evidente optimismo a principios de los 90 a una perspectiva negativa en todos los renglones de la vida cotidiana.

En el caso de los jóvenes (como hemos visto en varias ciudades de México) “los jóvenes saben cambiar de dirección, adaptarse a circunstancias variables, detectar de inmediato los movimientos que comienzan a producirse actualizando y rectificando su propia trayectoria […] Suelen ser escépticos respecto a las promesas y supuestos valores que contradigan el mundo actual. […] la educación (en el sentido sólido como promesa del futuro) es fuertemente cuestionada y sustituida por la fórmula educación a lo largo de la vida […] Por ello repensar la educación nos lleva a otra escena que no es meramente económica o economicista […]  se trata de otorgar el poder, de la necesidad de que la educación apunte y aporte sus saberes y quehaceres a la construcción de una nueva ciudadanía, situándola fuera de la trampa economicista” (Núñez, 2007:14-15).

El respeto a las nuevas generaciones de mexicanos y lo que representan para nuestra sociedad, así como la clara intención de ayudarlas para hacer que su mundo sea un mejor lugar donde vivir son los temas centrales de la filosofía de la educación al inicio de este siglo y también constituyen los más altos valores a los que debe responder la educación. 

Por otro lado, la educación no puede permanecer ajena a la acelerada generación de conocimiento pues para mediados del presente siglo, se anticipa que el 75% del conocimiento científico que necesitaremos en nuestra vida cotidiana, aún no se produce. Por ende, la educación no puede pasar por alto al hecho de que es más importante lo que necesitaremos saber para mañana, que lo que sabemos hoy4.

Es indudable que todos nuestros niños y jóvenes tendrán que enfrentar problemas vinculados al calentamiento global, a la elevación de los niveles del agua del mar, pandemias, clonación humana, aumento del terrorismo y crisis económicas; todos ellos agudizados por los cambios en el perfil de los valores y de la cultura. De modo que, este siglo de transformaciones sin paralelo conduce a plantear diversas preguntas, entre ellas, ¿qué deberán aprender en la escuela niños y jóvenes? ¿Qué deberá hacer educación para que los jóvenes mexicanos se inserten críticamente en la globalidad sin convertirse en pieza clave del modelo de mercado, cuya prioridad es la mercantilización de todas las esferas de la vida? ¿Qué está haciendo la educación para que la cultura y el conocimiento se constituyan en el paradigma del siglo XXI? ¿Cómo diseñar modelos educativos articulados por la esperanza?

En el marco del presente trabajo estas preguntas sólo pueden responderse si se asume que hay un círculo virtuoso entre el diseño de un nuevo modelo educativo y un nuevo modelo de sociedad; el uno sin el otro sólo conducen a una perspectiva parcial cuyos alcances siempre serán limitados. En este binomio virtuoso la sociedad constituye el contexto, el escenario el espacio de posibilidades múltiples y la educación es la fuerza motriz que contribuye a la transformación social.  

El contexto del diseño de un nuevo modelo educativo

Como ya se señaló, iniciamos el siglo XXI con cambios sin precedentes, tales cambios a todos nos impactan, al grado de que se nos desdibujan los pilares sobre los cuales edificamos la noción de educación con la que cerramos el siglo XX. El cambio es un proceso inherente al desarrollo de las sociedades; de hecho, ninguna sociedad se mantiene estática aún en largos periodos de estabilidad; ello es más evidente en los ciclos de transición pues al mismo tiempo que, definen con crudeza el agotamiento de las fórmulas de relación y organización humana y social, también favorecen la emergencia de procesos y actores capaces de marcar tendencias para el largo plazo. En este punto los cambios dejan de ser acumulación de hechos para convertirse en los motores que propulsan una verdadera transformación.

Cabe destacar que hay consenso respecto a que los múltiples indicadores de desarrollo humano y de bienestar genérico apuntan al importante papel que jugará la diversidad social en el dinamismo tecnológico, económico y social; es decir, hay un énfasis en el reconocimiento de que estamos conformando un mundo global con sociedades altamente diferenciadas y complejas, y que en consecuencia se requiere de la definición de un conjunto común de objetivos de política general que favorezcan dicha diversidad social.

En este contexto, Stevens y cols., (2001) plantea que en las primeras décadas del siglo XXI será posible observar el impacto de grandes fuerzas motrices que generarán profundas transformaciones societales y que conducirán a la ruptura de la uniformidad, la obediencia de masas, la rigidez, las estructuras agrícolas y la fragmentación del mundo. En su lugar, la humanidad estará en medio de una sociedad creativa, fundamentalmente urbana, flexible en sus formas de organización, cimentada a partir del reconocimiento de las singularidades, pero integrada e interdependiente a nivel planetario.

En diferentes partes del mundo y de las más diversas formas, observaremos una creciente complejidad social; sin embargo, no será un proceso terso, pues estará acompañado de impresionantes tensiones que pueden llevar a una polarización entre el viejo orden social y el nuevo paradigma emergente.

Los efectos y presiones que esta tensión multidimensional provocan en las ciudades del siglo XXI son múltiples; la ciudad plantea problemas sociales, pero también aporta nuevos elementos de socialización. Por lo que, entre los desafíos que han de enfrentarse, se pueden destacar los siguientes:

  • La longevidad de la población ya que es un hecho que la gente en la actualidad, vive más tiempo que en el siglo pasado; la esperanza de vida ha mejorado significativamente  y todo parece indicar que esta tendencia se mantendrá en la próximas décadas. Por ejemplo, en los países de la OCDE la esperanza de vida alcanza de 80 a 90 años, y mucha gente mantiene su vida activa a pesar de la edad.
  • La concentración cada vez mayor de la población en las ciudades5, las cuales son, hoy día, infinitamente más complejas y más heterogéneas que las sociedades rurales. Una de las razones a que se debe esta situación es el incremento del flujo migratorio6 y todo parece indicar que no va a disminuir.
  • La estructura nuclear de la familia, en los países de la OCDE, se ha transformado sustancialmente. En este renglón, hoy día tenemos una mezcla de configuraciones familiares alternativas provocado, entre otros, factores por el crecimiento en el número de mujeres en la población económicamente activa.
  • La emergencia de un colorido caleidoscopio de valores, culturas, religiones, creencias espirituales visibles, a la luz de los cambios que las sociedades han experimentado en las recientes décadas. En este contexto, quizá el indicador más significativo es el incremento de sistemas de valores individuales.
  • La expansión sin precedentes del desarrollo científico-tecnológico, a lo largo, a lo ancho y en lo profundo y cuyos efectos positivos se observan en la disminución drástica del costo destinado a transportarse, la proliferación y diversidad de bienes y servicios, el aumento en la eficacia de tratamientos médicos (aunque no su abaratamiento), la generación de fuentes alternas de energía, el uso extensivo de las tecnologías de información y comunicación, entre muchos otros.
  • El incremento en la diferenciación social que si bien se ha expresado en el reconocimiento de la otredad, también ha acompañado una mayor inequidad, fragmentación y polarización, social y económica.
  • La gran diversidad en las estructuras sociales ha generado vertiginosos cambios en las esferas de la educación, la ciencia y la tecnología.

En resumen, el siglo XXI ha hecho evidente la profunda y amplia transformación de los pilares sobre los cuales se cimentó la modernidad; a ello no escapa la modificación de los perfiles de la familia o la escuela, y desde luego, incluye a las instituciones gubernamentales, a las empresas y a las formas y mecanismos con que la sociedad civil se ha organizado.

En este sentido, el cambio paradigmático que se viene, exige articular a los nuevos actores en innovadoras sinergias (Estado-mercado-sociedad civil); requiere de la promoción de un pensamiento articulado por tres ejes: Desarrollo Humano Sostenible; Formación Valoral; Identidad y Multiculturalidad (Gorostiaga, 2000); e implica la transformación del modelo de ciudad industrial, a otro donde la ciudad pueda constituirse en la plataforma que impulse el desarrollo de nuevos patrones culturales, de convivencialidad y de relacionalidad .

Así asumidas las nuevas ciudades tendrán que constituirse en espacios de crecimiento económico y desarrollo humano abiertos, respetuosos y creativos, donde el aprendizaje y la innovación sean los procesos que reconstituyan el tejido social; y las ciudades sean los espacios vitales en los que todos nos sintamos pertenecientes a nuevas y más coloridas identidades. 

La Ciudad que educa

De manera muy general, se puede conceptualizar a la ciudad como una unidad sociopolítica, económica y geográfica, que no permanece estática, se mueve, se transforma y se redefine desde los núcleos que le dan identidad; de modo que hay ciudades industriales, ciudades patrimoniales, ciudades turísticas, ciudades históricas, etc.

El los últimos cincuenta años, hemos sido testigos del tránsito de ciudades industriales, cuyo modo de producción a escala no requería de la creación vertiginosa de nuevas tecnología, a ciudades de servicios que demandan para su buen funcionamiento de la infraestructura necesaria para innovar, incorporar tecnologías aceleradamente y generar conocimiento.

En la mayoría de las ciudades modernas, la transición de ciudades industriales a ciudades de servicios (educadoras, del conocimiento, tecnológicas) conlleva tensiones inherentes que son resultado de la confrontación entre los esquemas de organización de las sociedades industriales: (modos de producción, agentes sociales, instituciones corporativas, formas de organización social y de administración del trabajo, etc.) y la emergencia de nuevos perfiles asociados al conocimiento y a la innovación; entre condiciones donde prevalecen esquemas verticales, rígidos y rutinarios orientados al control del pensamiento y de la acción y una creciente horizontalidad que se nutre y dinamiza por la diversidad, la incorporación de múltiples voces y la creatividad.

Es importante señalar que la transformación de las ciudades no es sólo de orden tecnológico y tampoco se reduce a la automatización de servicios, gobierno o comercio. Por ejemplo, la organización del trabajo en cualquier zona urbana, no tiene como eje, a las grandes corporaciones que se constituyeron como un símbolo emblemático de las ciudades modernas; hoy día abundan  pequeñas firmas que ofrecen sus servicios especializados (tecnológicos o  manuales) a muchas empresas con gran flexibilidad en sus sistemas de contratación y regulación .

Los procesos de transformación de ciudades industriales a ciudades educadoras y del conocimiento exigen el óptimo aprovechamiento de todos los recursos culturales existentes en ellas; pero articulados en una verdadera red de instituciones y de nuevas relaciones sinérgicas que se movilicen para alcanzar los objetivos establecidos en el Foro Mundial de Educación dirigido a proveer Educación para Todos y que tiene como objetivos (Dakar, 2000):

  • Extender y mejorar la protección y educación integrales de la primera infancia, especialmente para los niños más vulnerables y desfavorecidos.
  • Velar por que antes del año 2015 todos los niños, y sobre todo las niñas y los niños que se encuentran en situaciones difíciles, tengan acceso a una enseñanza primaria gratuita y obligatoria de buena calidad y la terminen.
  • Velar por que las necesidades de aprendizaje de todos los jóvenes y adultos se satisfagan mediante un acceso equitativo a un aprendizaje adecuado y a programas de preparación para la vida activa.
  • Aumentar de aquí al año 2015 el número de adultos alfabetizados en un 50%, en particular tratándose de mujeres, y facilitar a todos los adultos un acceso equitativo a la educación básica y la educación permanente.
  • Suprimir las disparidades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria de aquí al año 2005 y lograr antes del año 2015 la igualdad entre los géneros en relación con la educación, en particular garantizando a las jóvenes un acceso pleno y equitativo a una educación básica de buena calidad, así como un buen rendimiento.
  • Mejorar todos los aspectos cualitativos de la educación, garantizando los parámetros más elevados, para conseguir resultados de aprendizaje reconocidos y mensurables, especialmente en lectura, escritura, aritmética y competencias prácticas esenciales.

Por ende, las ciudades educadoras y del conocimiento se plantean como objetivo alcanzar un alto nivel de calidad de vida, el más amplio desarrollo cultural y un elevado crecimiento económico a partir de asumir a la educación, la ciencia y la tecnología como los factores críticos tanto en el desarrollo humano, como en el crecimiento económico. Bajo esta perspectiva, la educación y la ciencia, son ante todo, bienes públicos y sociales que no están sujetas a pautas comerciales, ni a la dinámica del mercado.

En esta dirección, las ciudades que educan asumen como derechos humanos fundamentales garantizar un medio ambiente sano y la preservación de los recursos naturales, el respeto a los derechos de los pueblos autónomos y a sus cosmovisiones ancestrales, el pacifismo, la solidaridad y el derecho a una economía local, sustentable, solidaria y social al servicio del desarrollo humano y del bienestar genérico. Asumida de este modo, la ciudad que educa es un espacio, un agente y un gran dispositivo para la formación humana y ciudadana que garantiza que todos los habitantes de una ciudad ejerzan el derecho a disfrutar, en condiciones de libertad e igualdad, de todas las formas y posibilidades de la formación humana, de entretenimiento y de desarrollo personal (Carta de las Ciudades Educadoras, 2004).

Por otro lado, la ciudad educadora y del conocimiento estimula la capacidad para imaginar, aprender e innovar; y para expandir todos los recursos de la cultura a favor de la construcción de proyectos sociales compartidos cuyo eje se centra en el respeto a la dignidad de las persona; asimismo, es una plataforma de desarrollo humano atenta a una mejor distribución del poder y la riqueza, a la inclusión y a la equidad (SE-UNAM, 2008).

La ciudad educadora con instituciones educativas; con propuestas culturales7 y con medios de comunicación críticos y genera nuevas formas de convivencia y de comunicación. Por ello, la realización de proyectos generados en este tipo de ciudad se apoya en la creación de redes sociales8 y también de redes electrónicas que expanden las nuevas relaciones humanas vinculadas a prácticas solidarias, al enriquecimiento cultural y al mejoramiento de medio ambiente.

Esto no sería posible sin el acceso universal a la información9 ya que en un mundo globalizado las tecnologías de información favorecen el contacto con diversas culturas, conocimientos y expresiones artísticas inimaginables y estimulan la conformación de una ciudadanía más informada, pero también más crítica

Acciones articuladoras de un nuevo modelo educativo10 para la Ciudad que Educa.

El diseño de nuevos diseños sociales y particularmente, educativos exige asumir al futuro como proyecto de construcción del sentido y en cuya búsqueda se mueve siempre la ciencia, convirtiéndose en un fundamento para la acción política inteligente.

Con base en este planteamiento, el diseño de un nuevo modelo educativo no puede partir de la reformulación del modelo educativo en sí mismo, sino del diseño de un nuevo perfil de ciudad en el que la educación se constituya como fuerza motriz de transformación a partir de los siguientes ejes:

  • Multiculturalidad. Significa respeto a las diversas concepciones del mundo y de la vida como expresión plural de valores y culturas, hermanadas en la búsqueda constante de aspiraciones comunes mediante el diálogo abierto.
  • Pluralidad. Implica la construcción de valores en la pluralidad de las diversas identidades individuales, colectivas y ciudadanas.
  • Ciudadania. En el ámbito de la convivencia humana, promueve valores ciudadanos, es decir, valores de identificación de los ciudadanos, que sirvan para identificar a los ciudadanos y al mismo tiempo para que los ciudadanos se identifiquen.
  • Convivencialidad. En la dinámica social, crea y recrea el diálogo público, es espacio para el encuentro, intercambio, conflicto y acuerdo cooperativo.

La estructura horizontal y sinérgica de la ciudad educadora y del conocimiento moviliza todos sus recursos educativos y culturales para alcanzar el cumplimiento de acuerdos internacionales cuyo propósito es disminuir la desigualdad y erradicar la pobreza. Entre ellos destacan el compromiso con los Objetivos de Desarrollo del Milenio11 y con la declaración de Educación para Todos12 (EPT) signada en el año 2000 durante el Foro Mundial sobre la Educación celebrado en Dakar (Senegal).

Para disminuir la desigualdad y erradicar la pobreza, la ciudad que educa profundiza en el ejercicio de los principios y valores democráticos por medio de orientaciones y actuaciones adecuadas; para ello define diversas estrategias que articulan factores pedagógicos que permiten utilizar la información, la participación y la evaluación como ejes de aprendizaje y de educación, y de construcción de ciudadanía. Entre estas estrategias que las ciudades han llevado a cabo, se pueden encontrar: acciones contra el racismo y la xenofobia, el deporte como herramienta de inclusión social, la gestión participativa de los espacios públicos, el espacio de l@s jóvenes,  acciones contra la aceleración del cambio climático, la inclusión digital: las TIC para tod@s, la formación a lo largo de la vida, convivencia, cooperación y paz, ocio educativo, la inmigración y promoción de la salud (http://www.bcn.es/edcities/aice/estatiques/espanyol/html).

En la transición las estrategias propuestas son múltiples y muy diversas, pero ocupa un lugar destacado “el acceso y el intercambio de la información en la creación de conocimientos que contribuyen de manera significativa al fortalecimiento del desarrollo económico, social y cultural, lo que ayuda a todos los países a alcanzar las metas y los objetivos de desarrollo acordados internacionalmente en la Declaración del Milenio” (CMSI, 2005).

La incorporación y uso crítico de las TIC13 en la vida activa de la ciudad, en la producción, en los servicios y en los procesos de administración y transparencia de los gobiernos federal y estatales,  tiene consecuencias positivas como instrumento del desarrollo sostenible y de crecimiento económico. Cabe advertir, sin embargo, que no basta con garantizar la accesibilidad; debe haber programas específicos y mecanismos efectivos para formar y actualizar de manera permanente, a todas las personas, a fin de que desarrollen la capacidad para buscar, organizar y utilizar  la información, y en un plano más complejo, para generar nuevos marcos de interpretación, conceptos, categorías, hipótesis; lo que obliga a universalizar la educación superior porque en este nivel es donde se pueden generar  los aprendizajes más complejos.

Respecto a la inclusión de los pueblos originarios en las ciudades educadoras y del conocimiento, es importante destacar que la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI, 2005) estableció en su numeral 32, el compromiso por promover la inclusión de todos los pueblos en la sociedad de información y el conocimiento mediante el desarrollo y la utilización de los idiomas indígenas y locales en las TIC.

Esto implica que los valores tradicionales de los pueblos indígenas, así como la expansión de su patrimonio como legado cultural, deben ser incorporados a una estrategia integral; “hoy la sociedad global se está vinculando con pueblos indígenas de todo el mundo y con sus vastos almacenes de cultura tradicional [...] Estos grupos a menudo son capaces de visualizar soluciones alternativas y demostrar la efectividad de sus innovaciones sociales y nuevos modelos en sus propias comunidades” (Henderson, 1994). La diversidad cultural articula perspectivas integrales y holistas encaminadas a estimular la creatividad humana14.

La inclusión y respeto a todas las voces que conforman la cultura de una nación se articula en una visión “gloncal15” y en una democracia participativa, que de acuerdo a la UNESCO (2005) debe dar prioridad a la diversidad lingüística, al establecimiento de relaciones de equilibrio con el medio ambiente y a los desafíos del multilingüismo e incrementar la contribución de las mujeres a las sociedades del conocimiento. De acuerdo a este mismo organismo esto es una estrategia parcial si no se comparte el conocimiento ambiental a favor del desarrollo sostenible y no se intensifica la creación de asociaciones a favor de la solidaridad digital; esto acompañado, desde luego, por un ejercicio permanente de construcción de indicadores que midan el impacto de los conocimientos socialmente robustos.

En este esfuerzo, es de central importancia crear mayor conciencia acerca de las ventajas que las tecnologías de la información y la comunicación pueden aportar a la humanidad y de la manera en que pueden transformar las actividades y la vida de las personas. En esta dirección redes sociales y electrónicas pueden favorecer la alianza de valores a partir del más estricto respeto de la diversidad cultural.

Lo anterior, siempre y cuando los valores que articulen una perspectiva sinérgica entre educación y ciudad, y entre ciudad y educación, sean: solidaridad, independencia política y económica, justicia, libertad de creencias, democracia, respeto a la dignidad de la persona, fraternidad, igualdad de derechos, autonomía, pluralismo, inclusión, cooperación y cultura de paz.

Este nuevo paradigma de desarrollo para las ciudades, dado su carácter transversal, exige del establecimiento de nuevas sinergias entre los gobiernos locales, la sociedad civil, el sector empresarial y las instituciones de educación, ciencia, desarrollo tecnológico y cultura. La transversalidad y la coordinación son básicas para dar sentido a las actuaciones que incorporan la educación como un proceso que se da a lo largo de toda la vida. A continuación se plantean diez objetivos que gobiernos locales, sociedad civil e instituciones de educación superior podrían plantearse para el diseño de un nuevo diseño educativo en el marco de un nuevo modelo de desarrollo para la México que reconoce como condición básica su pluralidad étnica y cultural

Estos treinta objetivos en su conjunto articulan perspectivas integrales e interdisciplinarias que sintetizan la interacción de factores políticos, sociales, culturales, ecológicos y tecnológicos, y su impacto en procesos o sectores específicos. Del mismo modo, plantean la necesidad de realizar las gestiones que se requieran para que gobierno, sector privado, sociedad civil y  organizaciones internacionales aporten recursos destinados a mejorar la infraestructura y las tecnologías de la información y la comunicación.

A los gobiernos locales  corresponde:

  • Vincular la investigación científica, tecnológica y cultural con líneas de acción de políticas públicas apoyado por organismos autónomos y de consulta.
  • Facilitar la colaboración entre grupos y sectores con intereses bien definidos; es decir, reunir y hacer participar en el proceso de creación de políticas a aquellos que tienen algún interés en él.
  • Asegurar el acceso universal a la información y estimular la participación activa de sus ciudadanos.
  • Llevar a cabo estrategias que aseguren superan la brecha digital y hacer de la virtualidad, la interactividad y la innovación permanentes uno de los más trascendentales ámbitos para la expansión de las potencialidades humanas.
  • Ofrecer una plataforma de desarrollo humano articulada por una mejor distribución del poder y la riqueza.
  • Generar políticas, programas y mecanismos de operación que favorezcan la formación y el desarrollo de todos los ciudadanos, asegurando que este mecanismo se garantice a lo largo de toda la vida.
  • Construir opciones políticas originales y de fuerte impacto en la transformación de las ciudades de México en Ciudades Educadoras del Conocimiento y ofrecer espacios para la discusión de alto nivel con ciudadanos dispuestos a ejercer críticamente su ciudadanía.
  • Establecer nuevas sinergias entre la sociedad civil y privada, el gobierno, los poderes legislativo y judicial y los partidos políticos.
  • Promover la accesibilidad universal a todos los recursos culturales de la ciudad a través de mecanismos flexibles y diversificados que se adapten a las características y necesidades de los diversos grupos sociales y de edad. Estos mecanismos deben tener como base la multiculturalidad, la inclusión y la equidad.
  • Promover la apropiación y desarrollo de capacidades, incrementar la confianza y la seguridad en cuanto a la utilización de las TIC, crear un entorno que facilite el aprendizaje en todos los niveles, y desarrollar y ampliar las aplicaciones TIC.

A la sociedad civil le corresponde

  • Generar nuevas ideas que aporten a los funcionarios de los gobiernos locales, elementos críticos para alcanzar un entendimiento compartido, organizar diálogos sobre temas cruciales y ofrecer la construcción de acercamientos que conduzcan al establecimiento de vínculos entre diversos grupos de interés.
  • Proponer enfoques innovadores para la proyección educativa de instituciones y recursos culturales
  • Lograr una auténtica inserción ciudadana en los recursos y ofertas culturales de la ciudad, a fin de lograr su transformación como instrumentos formativos.  
  • Facilitar la construcción de "redes de temas" que involucran un conjunto diverso de actores políticos que se reúnen sobre una base ad hoc en torno a un tema o problema de política particular.
  • Instar a los gobiernos locales a establecer interlocutores locales vinculados la sociedad, de manera que el campo de los aportes en el terreno del conocimiento respondan también a las necesidades locales de aprendizaje y transformación.
  • Proponer agendas políticas innovadoras dirigidas a vincular las diversas instituciones de investigación, educación y desarrollo de las ciudades de todo el país con la intención de provocar diálogo en torno a temas específicos.
  • Promover el acceso universal a todos los recursos culturales de la ciudad a través de mecanismos flexibles y diversificados que se adapten a las características y necesidades de los diversos grupos sociales y de edad.
  • Desarrollar Observatorios Ciudadanos que sistematicen las solicitudes de información y conocimiento por parte de los gobiernos locales de manera que su acción sea oportuna y útil para la toma de decisiones.
  • Fortalecer las estructuras ciudadanas que aseguren dotar de bienes culturales al ciudadano.
  • Proponer el uso de medios de comunicación para dar a conocer resultados y logros de las aportaciones de la ciencia, la tecnología y la cultura en la solución de sus problemas presentes y futuros.

A las instituciones de educación superior corresponde:

  • Anticipar los nuevos diseños sociales que las ciudades requerirán en el futuro; y traducir tales diseños en instrumentos, como políticas públicas, que sumen los intereses comunes y generen consensos en todos los sectores sociales, pero que a la vez, aseguren, la capacidad de maniobra para el desarrollo de proyectos específicos cuyos beneficios están acotados a un sólo sector o agente social.
  • Hacer recomendaciones constructivas en las que participen posibles procesos educativos y recursos e instituciones culturales
  • Determinar los factores claves del cambio, los agentes sociales y los recursos culturales que potenciarán dicho cambio.
  • Generar modelos teóricos, información y conocimiento útiles a los tomadores de decisiones de los gobiernos locales para dirigir el mejoramiento económico, social y cultural y una más sana convivencia humana a partir de firmes fundamentos filosóficos y conceptuales.
  • Proponer modelos de planeación prospectiva y estratégica más eficaces para la atención de problemas reales y para la anticipación de efectos negativos en la vida personal y social de los ciudadanos.
  • Hacer recomendaciones para que las ciudades sean el espacio vital del desarrollo humano sostenible que permita aprovechar las capacidades de todos y cada uno de sus habitantes y que suprima de raíz los diferentes factores de exclusión.
  • Diseñar estrategias que conduzcan a que las ciudades se constituyan en verdaderas sociedades del conocimiento, sin exclusiones, que asegure el fácil acceso de toda la población a las tecnologías de información y comunicación.
  • Sistematizar la información pertinente que sea oportuna, comprensible, confiable, accesible y útil que apoye la toma de decisiones.
  • Generar escenarios donde la escuela alcance una nueva proyección social y cultural tanto a nivel de diseño arquitectónico como de modelos de funcionamiento y gestión.
  • Proponer modelos innovadores que puedan generar aprendizajes complejos, cambios de actitud, estímulos y apertura de intereses y valores. Implica potenciar la capacidad integradora del contenido, las actividades y los recursos.

Conclusiones

A lo largo de este trabajo se ha argumentado la importancia que tiene partir de una visión holista que descanse en binomios virtuosos: educación-ciudad, ciudad-educación, ciudad que educa. En este sentido, se ha argumentado que el diseño de los nuevos modelos educativos debe insertarse en procesos de transformación de los perfiles de las ciudades; esto es más claro para los niños y adolescentes cuya lectura del presente y del futuro está matizada por la incertidumbre. Para ellos, no es posible pensar en modelos educativos innovadores desarticulados del mundo de la vida

En este marco, será posible el desarrollo de nuevas iniciativas de distinto nivel, que conduzcan a la creación de innovadoras sinergias entre gobiernos, sociedad e instituciones de educación superior, entre las que sobresale, la creación de redes transinstitucionales que articulen a diversos agentes sociales con sectores científicos y académicos nacionales e internacionales.

Las ciudades son un “producto en parte voluntario e intencional, que dependen de políticas e intervenciones planificadas, pero son también y en igual medida, el resultado no intencional o emergente de una infinidad de acciones cotidianas y estrategias de vida de las poblaciones” Asociación Internacional de Ciudades Educadoras, 2000:9); por ende, son espacios de encuentro y de convergencias; de imaginación y de esperanza por el futuro.

La Ciudad, en los intensos procesos de transición, representa uno de los escenarios más promisorios para el desarrollo de  nuevas maneras de pensar, de comunicar, de generar nuevos procesos de descubrimiento e imaginación, de producción y transmisión de conocimientos y emociones, de nuevas formas de aprender y enseñar y, en fin, de desarrollar procesos educativos.

Este planteamiento implica que las instituciones educativas deberán tener fronteras mucho más porosas y estructuras mucho más flexibles, a fin de que puedan reaccionar con rapidez a la complejidad emergente del entorno; más aún, de que anticipen con oportunidad y creatividad las cambiantes demandas y problemáticas de la realidad, sin ceñirse al impresionante peso de los aparatos burocráticos que impiden su permanente transformación.

Concretar este planteamiento en proyecto exige asumir a la transversalidad como el espíritu, el clima y el dinamismo humanizador que caracterizará a la acción educativa y constituirá el contrapeso necesario a los efectos contraproducentes de la irracionalidad económica y tecnológica que se propicia cuando están ausentes perspectivas filosóficas y éticas, es decir, humanas.

Entre los posibles temas transversales cuyo carácter es crítico podemos mencionar, se encuentran:

      • Educación para la paz
      • Salud,
      • Desarrollo sostenible,
      • Abatimiento de la pobreza
      • Sociedad de la información y del conocimiento (disminución de las brechas digitales, cognitivas y culturales)
      • Educación y trabajo
      • Diversidad cultural y tolerancia
      • Educación para todos
      • Impartición de justicia (corrupción, impunidad)
      • Desarrollo científico-tecnológico
      • Recomposición del tejido social

Este proceso se finca en el reconocimiento del alto valor social del conocimiento y la puesta en marcha de nuevas formas de trabajo colectivo caracterizadas por un leguaje interdisciplinario y por el empleo de categorías transdisciplinarias más comprehensivas y críticas; lo que constituye una nueva síntesis entre la cultura general con la visión especializada.

Por ello, habrá que diseñar otros criterios y mecanismos de una articulación orgánica entre niveles (educación básica, bachillerato, licenciatura y posgrado) ya que la formación pre-universitaria es el lugar para aprender una nueva cultura dialógica entre las humanidades, la ciencia, las artes y las ingenierías, conociendo y reconociendo que son universos imbricados16.

La estrecha articulación entre niveles se tendrá que concretar con formas alternativas de organización académica que promuevan procesos de aprendizaje caracterizados por la apropiación crítica del conocimiento producido y por la capacidad para generarlo. Bajo esta óptica el aprendizaje será inherente al proceso de constituirse en sujeto, el aprendizaje así entendido buscará satisfacer una necesidad cognoscitiva y constituirá la base orientadora de la acción; por ende, no se sujetará a tiempos administrativos medidos en semestres.

En esta dirección es de central importancia generar una ruptura con la práctica piramidal que organiza el conocimiento en una secuencia única y se arribar a prácticas educativas basadas en la idea de que el que aprende crea una cartografía única que sólo puede ser elaborada por cada uno, en función de las interconexiones que establece entre diversos lenguajes simbólicos, lógicas de pensamiento complejo, valores e incluso deseos.

La educación, desde esta plataforma, tendrá que incluir los siguientes procesos: comprensión y apropiación de diversos lenguajes simbólicos; uso crítico de la tecnología; desarrollo de la sensibilidad hacia las humanidades; cuidado del cuerpo por la vía de un deporte; comprensión de la reconfiguración global de la sociedad; y capacidad para generar esquemas y modelos alternativos de convivencia humana. Esta perspectiva se apoya en el uso crítico de las TIC y propicia la creación de redes de conocimiento dinámicas y flexibles.

Es preciso señalar que las ciudades de todo el país para poder convertirse en ciudades que educan, tendrán que invertir en financiamiento, creatividad y voluntad política de manera permanente en aspectos como los siguientes (SE-UNESCO, 2008):

  • Infraestructura que permita el desarrollo digital pero también el acceso universal y ello supone pensar en la anchura de banda también.
  • Acceso universal a Internet porque conlleva la comunicación multidireccional y la interoperabilidad más allá de fronteras de países, regiones, culturas, grupos de edad, ocupación o profesión, la gobernanza.
  • Mecanismos financieros destinados a reducir la brecha digital.
  • Cultura digital que favorezca la apropiación crítica de las tecnologías en todos los habitantes de la ciudad. Implica también el desarrollo de estrategias diversas y múltiples para que, aún los grupos sociales más distantes de la tecnología, se acerquen a ella y la dominen.
  • Recreación y aprendizaje lúdico. La construcción de una nueva dimensión de la cultura, holistica, y multisensorial, ha de conducir a los habitantes de la ciudad al establecimiento de nuevas relaciones con todos sus grupos de edad. Toca a jóvenes y niños actuar como los grupos que convoquen a la creación de un nuevo movimiento cultural.
  • Diseño de políticas que aseguren el acceso universal a todos los sectores y habitantes de la ciudad, favoreciendo la libertad de expresión y la libre circulación de la información, las ideas y los conocimientos son esenciales para la una ciudad que se transforma a partir de conocimiento que no se restringe.
  • Desarrollo de nuevos dispositivos sociales que propicien una mentalidad flexible y abierta a la innovación y a la creatividad.
  • Un nuevo contrato social basado en la extensión de la ética y un nuevo marco regulatorio que favorezca el respeto a la vida privada y que norme el uso ilícito de la información que ingresa a la red.

Con base en lo anterior, la educación en las ciudades tendrán como propósitos: a) potenciar la creatividad en una sociedad que exige modos alternativos de comprender y resolver sus graves problemas; b) coparticipar en la reducción de las brechas digital y cognitiva; y c) incorporar los contenidos de las políticas culturales más amplias que reconozcan las diferencias de condiciones, circunstancias y necesidades de la diversidad de la población.

En este escenario, en el futuro próximo, en las ciudades de México, se habrá permeado la idea de que el conocimiento es un bien público y social, por lo que se contará con una educación contextualizada que se mantendrá abierta al balance permanente de las implicaciones éticas de su quehacer.

Bibliografía

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Barnes, J. (2008). Cross-curricular Learning. Great Britain: Cromwell Press.

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Alma Herrera Márquez

La Dra. Alma Herrera tiene laLicenciatura en Psicología; la Maestría en Enseñanza Superior y el Doctorado en Pedagogía; además tiene un Diplomado en Prospectiva Universitaria de la Ciencia y la Tecnología, todos en la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Profesor Titular “B” de Tiempo Completo Definitivo, PRIDE Nivel “D” y pertenece al Sistema Nacional de Investigadores. Ha sido Coordinadora del Observatorio de la Red de Macrouniversidades Públicas de América Latina y el Caribe (2003-2007) y Coordinadora de la Cátedra UNESCO “Universidad e Integración Regional” (2007-2013) y miembro del grupo de experto del Observatorio para a Innovación de la Educación Superior (ANUIES), es Presidenta del Comité Académico de la Cátedra UNESCO “Universidad e Integración Regional”. Es titular del proyecto de desarrollo del Índice Complejo de Responsabilidad Social Universitaria. Tiene publicaciones nacionales e internacionales y ha sido ponente en múltiples eventos especializados.

Notas

1. Prof. Titular “B” FES Zaragoza UNAM. Responsable del Proyecto PAPIIT IT400512-2 

2. Los procesos de transición casi nunca son ordenados, por el contrario, las transiciones son desordenadas e impredecibles, a menudo sorprendentes y sujetas a reveses; pueden llevar meses o décadas para alcanzar un equilibrio medianamente estable. Por esta razón, las transiciones son la arena en que se manifiestan multiplicidad de tensiones con direcciones diversas y con frecuencia contradictorias.

3. En el mundo subdesarrollado, los niños sufren desproporcionadamente. En los países en vías de desarrollo 5 sextas partes de niños tienen un escaso acceso a los recursos del planeta. Estadísticamente se puede decir que cada día mueren 16,000 niños debido a la pobreza.

4. Nuestros hijos podrían en el futuro impulsar nuevos acuerdos de cooperación internacional, buenos gobiernos y un reparto más equitativo de los recursos de la tierra y de los avances de la ciencia y la tecnología. Así como de la creación de nuevas lenguas (portuñol y chilinglish).

5. Las ciudades están absorbiendo la mayor parte del incremento total de la población. Se han transformado en importantes centros de actividad productiva y crecimiento económico a todos los niveles, desempeñando un papel primordial en el desarrollo social, sin embargo, la velocidad de su expansión tiene efectos nocivos en la calidad de vida, la sustentabilidad del entorno y el acceso a los beneficios del desarrollo.

6. Se calcula que desde la Segunda Guerra Mundial han emigrado a los países de la OCDE, alrededor de 100 millones de personas.

7. Los recursos culturales y sus orientaciones no precisa de la determinación de contenidos educativos específicos pues hay aprendizajes realizados en contextos informales (producidos de forma no intencional en la vida cotidiana de las personas y que no siempre son reconocidos como promotores de nuevos conocimientos o competencias) que potencian los cambios más profundos en las sociedades.

8. Las redes sociales articulan nuevas expresiones de la sociedad, de la cultura, de las relaciones humanas, de la economía, de los movimientos y los cambios intensos. Las redes electrónicas, por su parte, poseen enormes posibilidades para acrecentar el acceso a una educación de calidad, favorecer la alfabetización y la educación universal, así como facilitar el proceso de aprendizajes complejos. Ambos tipos de redes conforman la plataforma sobre la que se sostiene la creación de una sociedad de la información y del conocimiento abierta a todos y respetuosa de la diversidad cultural y lingüística.

9. Las instituciones de educación superior pueden aportar una enorme riqueza a este proceso, a través de sus páginas electrónicas y de sus procesos de educación continua para que todas las personas, desde el lugar en que se encuentren, puedan acceder a todos los recursos culturales y de divulgación científica de tales instituciones, programas educativos, cursos en línea, podcast, que contribuyan a reducir las brechas digital y cognitiva que dificultan el pleno desarrollo económico, social y cultural de los países y el bienestar de sus ciudadanos.

10. El Modelo Educativo es una representación de la realidad institucional que sirve de referencia y también de ideal; como tal sustenta el quehacer de una institución. Implica definir: a) las concepciones sobre las relaciones con la sociedad, el conocimiento, la enseñanza y el aprendizaje; b) la filosofía, vocación e historia, los propósitos, fines, visión y valores y c) tener como horizonte de futuro la visión institucional.

11. Objetivo 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre.

Objetivo 2: Lograr la educación primaria universal.

Objetivo 3: Promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer.

Objetivo 4: Reducir la mortalidad de niños menores de 5 años.

Objetivo 5: Mejorar la salud materna.

Objetivo 6. Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades.

Objetivo 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.

Objetivo 8: Fomentar una alianza mundial para el desarrollo.

12. Compromiso 1 Extender y mejorar la protección y educación integrales de la primera infancia, especialmente para los niños más vulnerables y desfavorecidos

Compromiso 2 Velar por que antes del año 2015 todos los niños, y sobre todo las niñas y los niños que se encuentran en situaciones difíciles, tengan acceso a una enseñanza primaria gratuita y obligatoria de buena calidad y la terminen

Compromiso 3 Velar por que las necesidades de aprendizaje de todos los jóvenes y adultos se satisfagan mediante un acceso equitativo a un aprendizaje adecuado y a programas de preparación para la vida activa

Compromiso 4 Aumentar de aquí al año 2015 el número de adultos alfabetizados en un 50%, en particular tratándose de mujeres, y facilitar a todos los adultos un acceso equitativo a la educación básica y la educación permanente

Compromiso Suprimir las disparidades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria de aquí al año 2005 y lograr antes del año 2015 la igualdad entre los géneros en relación con la educación, en particular garantizando a las jóvenes un acceso pleno y equitativo a una educación básica de buena calidad, así como un buen rendimiento

Compromiso 6 Mejorar todos los aspectos cualitativos de la educación, garantizando los parámetros más elevados, para conseguir resultados de aprendizaje reconocidos y mensurables, especialmente en lectura, escritura, aritmética y competencias prácticas

13. La Organización de Naciones Unidas plantea que las TIC favorecen la ampliación y el intercambio de las bases del conocimiento humano, y contribuyen a su aplicación en todos los ámbitos: educación, salud, producción, consumo.

14. El mundo de hoy expresa una complejidad de vida y culturas sin precedentes. Somos mas de 6.000 millones de seres humanos, de mas de 6.000 culturas distintas y de mas de 6.300 lenguas diferentes. Somos diversidad pura, multiplicidad de religiones, razas, generaciones, aspiraciones, gustos, preferencias políticas, vocaciones y formas de ver el mundo. En esta diversidad, todos constituimos el mundo que vivimos y sabemos; en él también nos correspondemos, dialogamos y confrontamos y en medio de diferencias y afinidades crecemos (Chanona, 2001: 30).

15. Gloncal hace referencia a la síntesis mutuamente determinada entre lo global, lo nacional y lo local.

16. Particularmente en la educación superior la transición paradigmática potencia el diseño de innovaciones en la forma en qué se definen los problemas de investigación y se diseñan los modelos académicos ya que parten de interacciones dinámicas entre las ciencias experimentales, naturales, sociales y humanas y generan una transformación sustancial en las prácticas epistémicas que generan conocimiento.