Causas y consecuencias del analfabetismo femenino en Sinaloa y la educomunicación como instrumento para alfabetizar

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Cristina Ávila Valdez

Universidad de Occidente, Sinaloa

Ponencia presentada en el Primer Congreso Internacional de Transformación Educativa

Resumen

El artículo titulado «Causas y consecuencias del analfabetismo femenino en Sinaloa y la educomunicación como instrumento para alfabetizar»  es el resultado de un diagnóstico socio demográfico a mujeres analfabetas de los municipios de Guasave, Sinaloa, Mocorito, Badiraguato, Culiacán y San Ignacio del estado de Sinaloa.

El enfoque del estudio es mixto. Los resultados cuantitativos y cualitativos nos arrojan que las mujeres siguen siendo un sector oprimido y las condiciones económicas, sociales y familiares no les favorecen para estudiar. Además el análisis señala que las analfabetas sinaloenses son dependientes ya sea del marido, concubino o los hijos. Los empleos que desempeñan las mujeres son informales, pero a pesar de esta condición  tienen deseos de aprender a leer y escribir. La mujer analfabeta gusta de pasar varias horas frente al televisor viendo telenovelas o programas de entretenimiento, lo cual haría posible una propuesta de alfabetización a través de la educomunicación, sin modificar en gran medida sus hábitos diarios.

PALABRAS CLAVES: Analfabetismo, Alfabetización y Educomunicación

Introducción

La alfabetización representa una herramienta poderosa para lograr el desarrollo de la mujer, la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y el bienestar económico, familiar, social y psicológico del género femenino. Además de ser un derecho humano elemental, la alfabetización, es un recurso indispensable para el ejercicio de otros derechos fundamentales.

Aunque se reconocen los esfuerzos y avances del sistema educativo mexicano, aún persiste inequidad entre hombres y mujeres. Por ejemplo, de acuerdo al Censo de Población y Vivienda del (2010) de México, por cada seis hombres analfabetas hay ocho mujeres mayores de 15 años que no saben leer y escribir. El mismo INEGI informa que en Sinaloa en el 2010 vivían 2 millones 767 mil 761 habitantes de los cuales 1 millón 391 mil 560 eran mujeres, que representa el 50.3 por ciento de la población total, como podemos ver las mujeres sinaloenses representan mayoría como población y también el 4.6 por ciento de la población analfabeta en esta entidad.

A partir de estos datos estadísticos, la presente investigación titulada «Causas y consecuencias del analfabetismo femenino en Sinaloa y la educomunicación como instrumento para alfabetizar » realiza un diagnóstico socio demográfico a mujeres analfabetas de Sinaloa y con ello justifica la necesidad de un reordenamiento a los procesos alfabetizadores basados en el concepto de video en la educación popular, incorporado por Mario Kaplún, (1985) quien plantea  la necesidad de construir desde la teoría y la práctica una pedagogía de la educación popular.

ANALFABETISMO FEMENINO

En México la educación básica, primaria, secundaria y preparatoria llegan cada vez  a más lugares, sin embargo resulta paradójico que muchas personas, por diversos motivos, no asisten a la escuela, y por lo tanto, algunos de ellos no saben leer y escribir. De acuerdo al Instituto Nacional  de Estadística y Geografía  (INEGI, 2010)

En México existen 33 millones de personas mayores de 15 años con rezago educativo, de los cuales cerca de seis millones de mexicanos mayores de 15 años son analfabetas.  En su mayor parte viven en pequeñas localidades y predominan mujeres y adultos mayores, así tenemos que 6 de cada 100 hombres y 8 de cada 100 mujeres de 15 año y más no saben leer y escribir.

El índice de analfabetismo entre las mujeres es significativamente más alto que entre los hombres, en particular el analfabetismo es más pronunciado en segmentos de mayor edad y entre las mujeres. «La cantidad de mujeres analfabetas (3 millones 825 mil 147) supera en más de un millón a la de los hombres (2 millones 270 mil 350), lo que equivale a decir que por cada hombre analfabeta hay 1.7 mujeres de la misma condición. » (INEGI, 2010).

Este fenómeno se observa en México y también en Sinaloa

En  este estado 5 de cada 100 personas de 15 años y más no saben leer y escribir. Además, las tasas de analfabetismo registran 97 mil 496 personas analfabetas, de las cuales 46 mil 283 son mujeres que representan el 4.6 por ciento del total de la población femenina con más de 15 años de edad. (INEGI, 2010).

De acuerdo a los datos del Censo de Población y Vivienda (2010) el mayor índice de analfabetismo se presenta en los municipios serranos que son Badiraguato, Choix, Cosalá, Mocorito y Sinaloa, tomando en cuenta únicamente el número de personas analfabetas con respecto al total de la población de cada municipio.

Los datos anteriores convergen para reconocer que la educación de la mujer es un derecho universal y se encuentra regulada; los índices estadísticos por su parte demuestran que persisten las desigualdades del género femenino para el acceso y la permanencia al sistema educativo por patrones sociales que se inclinan hacia la exclusión de la mujer, lo cual da como resultado que existen condiciones desfavorables para que las mujeres se desenvuelvan en la sociedad. Por lo tanto, se considera necesario y factible un reordenamiento de los procesos de enseñanza- aprendizaje para la alfabetización de adultos bajo el principio básico y fundamental del conocimiento profundo de las receptoras del proceso educativo recomendado por el pedagogo del siglo XX, Paulo Freire (1972).

Marco teórico conceptual

Para estudiar y entender el analfabetismo, es preciso comprender su definición, los tipos de analfabetos, así como la conceptualización de la alfabetización que representa la otra cara de este problema y por último definir la educomunicación como la variable de esta investigación.

El Analfabetismo: Según la Real Academia Española (RAE) es la incapacidad de una persona para leer y escribir que generalmente se debe a la falta de aprendizaje.

También la RAE lo define como la falta de instrucción de un país, referida especialmente al número de sus ciudadanos que no saben leer y escribir.

Por su parte, el INEGI cataloga al analfabetismo como la condición que se presenta en personas de 15 años y más que no son capaces de leer ni escribir una breve y sencilla exposición de hechos.

De acuerdo con Torres (1990) existen los analfabetos absolutos y regresivos:

Analfabetos absolutos o puros:se ha comprendido a quienes no conocen los signos del idioma o, si los conocen, tienen un manejo precario. Se incluyen en este grupo aquellas personas que nunca han asistido a la escuela y que por primera vez se ponen en contacto con letras y números.

Analfabetismo por desuso o regresivo: se ha utilizado para denominar a quienes han logrado un manejo de las habilidades de lectura y escritura, pero al no practicarlas las han olvidado, regresando a la calidad de analfabetos absolutos.

Por su parte Londoño (1992:133) define a los analfabetos funcionales como «aquellas personas que, teniendo habilidades elementales en lectura y escritura, ellas no les son suficientes para desenvolverse en el medio letrado.»

En este sentido Infante (1993:16)) considera que «tanto el sistema educativo como el productivo engendran analfabetos funcionales, el primero, al no lograr adecuarse a las necesidades y características de los sectores postergados y el segundo, al no promover en mayor amplitud el desarrollo de las habilidades superiores». Por nuestra parte se considera a las analfabetas funcionales a quienes no pueden emprender aquellas actividades en que la alfabetización es necesaria para la actuación eficaz en su grupo y comunidad.

En esta clasificación de los tipos de analfabetas, la profesora cubana Leonela Relys (2003), aclara que existen los «iletrados especiales», quienes requieren de atención educativa especial por presentar limitaciones físicas de tipo audiovisual, motoras, ausencia de sus miembros, etc. Se incluyen también en este grupo a quienes, por determinada edad, no les es posible aprender con la misma capacidad que el resto de los participantes.

Por su parte, los autores norteamericanos Ronald Nash, Ravich y Finn (citados por Hirsh, 1987) consideran que existen tres tipos de analfabetismo: funcional, cultural y moral. Consideran analfabetos culturales a toda persona ignorante de los fundamentos de cualquier área del conocimiento, llaman analfabetos funcionales a quienes se quedan por debajo del estándar conveniente esperado de alguna competencia, aún cuando sea competente en habilidades del lenguaje. Por analfabetismo moral entienden la pérdida de valores de los individuos. Ravich y Finn coinciden con Hirsh en que hay una tendencia en la profesión de la educación para creer que lo que los niños aprenden no es tan importante comparado con el cómo aprenden; el contenido es, de hecho, irrelevante, en tanto que las habilidades apropiadas estén siendo desarrolladas y ejercidas .

Con el surgimiento de las nuevas tecnologías, los especialistas hablan del analfabetismo tecnológico. Este tipo de analfabetismo se refiere a la incapacidad para utilizar las nuevas tecnologías, tanto en la vida diaria como en el mundo laboral.

Por otro lado la Alfabetización es definida por la UNESCO (2004) como la habilidad para identificar, entender, interpretar, crear, comunicar y calcular, mediante el uso de materiales escritos e impresos relacionado con distintos contextos.

Por su parte Latapí menciona (1986:12) que es una forma muy amplia de posibles definiciones en relación con el conocimiento y dominio de la lectoescritura: «desde quien sólo puede escribir con dificultad su nombre, hasta quien es capaz de redactar una carta; desde quien sólo alcanza a descifrar el nombre de una calle, hasta quien puede comprender un texto en lenguaje abstracto.»

En este análisis se coincide con el término de alfabetización propuesto por la UNESCO (2004). Es decir no se concibe la alfabetización como una tarea mecánica de aprendizaje de contenidos (saber leer, escribir y calcular), sino como la adquisición de estos conocimientos que pueden ser aplicados y practicados en situaciones y contextos de gran diversidad desde la esfera familiar, laboral y cotidiana.

En este sentido Wagner (1990) destaca los niveles de la alfabetización:

a) Básicamente alfabetizado: aquella persona que no puede leer un texto de manera comprensiva y no puede escribir un texto breve en una de las lenguas nacionales, pero puede reconocer palabras o signos y documentos de la vida diaria, y puede realizar tareas específicas relacionadas con estos como escribir su nombre o reconocer el significado de signos públicos.

b) Medianamente alfabetizado: aquella persona que puede con alguna dificultad (por ejemplo, cometiendo errores) leer un texto de manera comprensiva y puede escribir un texto breve en una de las lenguas nacionales.

c) Altamente alfabetizado: Aquella persona que puede, con muy poca dificultad (cometiendo pocos errores) leer un texto de manera comprensiva y puede escribir un texto breve en una de las lenguas nacionales.

Alfabetismo y alfabetización: Es pertinente aclarar que existe una confusión generalizada entre los términos alfabetismo y alfabetización- Alfabetización se refiere  al proceso de enseñanza de la lectura y la escritura. Alfabetismo se refiere a la condición o grado de manejo de la lectura y la escritura que presenta una persona, un grupo o un país. Deberíamos hablar, así, de tasa de alfabetismo, no de tasa de alfabetización.

 La Educomunicaciòn es definida por la UNESCO (1979) como «educación en materia de comunicación que incluye todas las formas de estudiar, aprender y enseñar, en el contexto de la utilización de los medios de comunicación como artes prácticas y técnicas científicas.»

Según Agustín García Matilla, «la educomunicación aspira a dotar a toda persona de las competencias expresivas imprescindibles para su normal desenvolvimiento comunicativo y para el desarrollo de su creatividad. Asimismo, ofrece los instrumentos para: comprender la producción social de comunicación, saber valorar cómo funcionan las estructuras de poder, cuáles son las técnicas y los elementos expresivos que los medios manejan y poder apreciar los mensajes con suficiente distanciamiento crítico, minimizando los riesgos de manipulación.»

Método

El enfoque del trabajo de esta investigación es mixto, el cual constituye el mayor nivel de integración entre los enfoques cuantitativo y cualitativo, donde ambos se combinan durante todo el proceso de investigación. Para ello se utilizaron técnicas de investigación social, alternando herramientas de perspectiva cualitativa y cuantitativa. La interacción se realizó principalmente a partir de encuestas a las analfabetas sinaloenses, específicamente de los municipios de Guasave, Sinaloa, Mocorito, Badiraguato, Culiacán y San Ignacio con el objetivo de conocer su perfil socio demográfico y entrevistas profundas a algunas mujeres analfabetas de éstos municipios de Sinaloa.

La encuesta que se aplicó consta de  30 reactivos en los cuales se abordaron las dimensiones de información personal, familiar, escolar, laboral y cultural de las mujeres analfabetas y entrevistas profundas con la temática sobre los  obstáculos para alfabetizarse y poder asistir a la escuela.

Resultados y discusión

Los argumentos para la discriminación educativa de las mujeres están muy ligados a la concepción tradicional que se tiene del papel que deben desempeñar las personas según el sexo al que pertenecen «Los hombres tienen que ir a la escuela porque van a mantener a su familia y las mujeres por si les va mal en el matrimonio o  se quedan viudas» expresaban algunas mujeres en el transcurso de las entrevistas realizadas en esta investigación.

Estas ideas arraigadas sobre la importancia de ir a la escuela según el género de la persona es lo que ha permitido que persista el analfabetismo femenino. En nuestro caso de estudio, la mayorìa de las razones que tuvieron las mujeres analfabetas para no asistir a la escuela señalan la vivencia de fuertes problemas económicos y familiares como: «tener primero que cuidar a los hermanos y después a sus hijos», roles de adultos que se vieron obligadas asumir desde niñas. Este tipo de informaciòn nos muestra que para entender desde su origen el problema del analfabetismo femenino es necesario hacer un esfuerzo por correlacionarlo con las condiciones de vida de las mujeres afectadas.

Entonces, cuando las condiciones económicas y sociales no son favorables en el seno de una familia, generalmente se opta por mandar al hombre a la escuela, y a la mujer preparla con tareas del hogar para cuando se tenga que casar, lo cual va fomentando los lazos de dependencia con los que siempre va tener que vivir una mujer analfabeta, tal y como lo señalan el  noventa por ciento de los 100 casos de las mujeres sinaloenses encuestadas  en esta investigación quienes  respondieron que son dependientes ya sea del esposo, del concubino o de los hijos, y sólo el 10 por ciento de ellas asume el rol de jefa de la casa, lo que de entrada coloca a la mujer analfabeta en una situación de subordinación ante el hombre.

Además en nuestro acercamiento con las mujeres analfabetas sinaloenses detectamos una necesidad generalizada por  parte de ellas en aprender a leer y escribir, sin embargo vimos que aún persisten los obstáculos para poder llevar a cabo este proceso de aprendizaje formal.

Así, las razones dadas con mayor frecuencia como: «falta de tiempo, cansancio, no tener con quien dejar a los hijos, prohibición del marido», nos muestran que las exigencias cotidianas que las mujeres deben enfrentar se constituyen en impedimentos concretos para iniciar y/o continuar procesos de aprendizaje. Además, son estos roles los que en su vida cotidiana refuerzan y elevan la autoestima, por lo que restarse a ellos les genera sentimientos de culpa.

Curiosamente la mayoría de las mujeres analfabetas sinaloenses no han cursado algún grado de primaria, los obstáculos son diversos «no había escuela en el lugar donde vivía o estaba muy lejos, además de que sus papás decidieron que ellas tenían que cuidar a sus hermanos menores o ayudarle en las tareas domésticas del hogar». Estas declaraciones desafortunadamente corroboran el patrón familiar donde se cree que las mujeres son propiedad de la familia y pueden ser usadas para resolver los problemas familiares.

Las mujeres analfabetas se lamentan por no haber tenido la oportunidad de haber ido a la escuela, porque según lo expresado en las encuestas, las mujeres vislumbran la alfabetización como sinónimo de progreso personal y familiar, ya que una vez aprendido a leer y escribir, han manifestado sus deseos de trabajar preferentemente en las ventas, de estilista y de enfermeras.

En el aspecto laboral es de notar que los empleos que desempeñan las mujeres analfabetas son informales, tales como la limpieza doméstica y el comercio informal, lo que incide en que se perpetúe la condición de analfabetismo al no tener necesidad la mujer de saber leer y escribir; cuando se ve apremiada, la mujer analfabeta recurre tanto al esposo como a los hijos para cubrir su necesidad, como pagar recibos de servicios o hacer algún trámite ante oficinas de gobierno.

Sin embargo, a pesar de esta condición, 80 de las 100 mujeres dijeron sí tener deseos de aprender a leer y escribir, y se declararon dispuestas a recibir alguna capacitación en sus propios hogares a través de los medios masivos de comunicación.

La mujer analfabeta gusta de pasar varias horas frente al televisor viendo telenovelas o programas de entretenimiento en el Canal de las Estrellas, siendo el horario que mayor emplean el de 4 de la tarde a 10 de la noche, una vez que se han desocupado de sus labores de hogar o de los trabajos informales que desempeñan en el curso del día.

Esta disposición tanto en tiempo libre como en afición por la televisión, hace factible una propuesta de la alfabetización a través de la educomunicación aprovechando los competencias de las mujeres, quienes podrían recibir los contenidos de enseñanza prácticamente siguiendo sus mismos hábitos de vida dentro del hogar, sin tener que trasladarse a otros lugares o alterando su ritmo diario de vida.

La alfabetización no sólo incidiría en un eventual mejoramiento de las condiciones materiales de vida de las mujeres analfabetas que desean trabajar, sino que lo más importante, representaría una reivindicación personal, de estima y apreciación propia, ya que las mujeres han confesado en la encuesta que en ocasiones han sido ofendidas y menospreciados por el hecho de no saber leer ni escribir.

La superación personal y desenvolverse en el medio letrado son también los principales argumentos que, a lo largo de nuestras entrevistas, las mujeres manifestaron como motivación para iniciar un proceso de aprendizaje. Estas necesidades, presentes en los diferentes contextos, junto a expresiones como superarse para los hijos, poder leer recibos, etc., son situaciones que, por un lado, demuestran aspiraciones relacionadas con un deseo de superación personal y, por otro, vinculan la alfabetización con la comunicación, con un cierto deseo implícito de estar mejor informadas y adquirir conocimientos generales que son percibidos positivamente. Es decir, de alguna manera estas mujeres perciben que alfabetizarse abre la posibilidad de tener un mejor dominio del código que les permitiría una mayor amplitud de vocabulario y -potencialmente- una mayor autonomía en su interacción con la sociedad.

Conclusiones

Como podemos observar la propuesta educomunicativa alfabetizadora para disminuir el analfabetismo femenino en Sinaloa es compleja, pero no imposible.

De principio vimos que las mujeres siguen siendo un sector oprimido donde el contexto económico, social y familiar no le favorecen a la hora de tener que estudiar, por ello se considera que debe existir un replanteamiento de los programas para alfabetizar adultos, donde no se vea a las analfabetas como depósitos de información o un número más en las estadísticas de los organismos encargados de esta labor, sino que se conozcan las características y  las necesidades educativas de las receptoras de estos procesos educativos y se reconsidere lo que de viva voz las mujeres analfabetas han expresado « necesitamos de un proceso especial de enseñanza».

REFERENCIAS

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