Llevo 11 días preso, el juez me dictó Auto de Formal Prisión. Las pruebas y argumentos con los que demostramos que yo no pude haber estado en el lugar ni en el tiempo de los hechos de la muerte que me adjudican, no le importaron ni los tomó en cuenta; es como si ya tuvieran hecho el dictamen para cumplir con su consigna. Quedé sujeto a proceso y buscaremos mi libertad por la vía de la apelación.

He sido respetado y en pocos días he hecho pocos amigos. Me sume al equipo que elabora un mural con motivos prehispánicos, he jugado basquetbol, leo cada que puedo y escucho las historias más disímbolas entre los presos.

Comemos agua con huevo (huevo radiactivo) con verdura (pantano), con sopa o con pedacillos de carne. Los internos se forman con rapidez y mucha hambre: un pan o una tortilla no alcanza: yo no disputo la comida, con poca me conformo pero en ocasiones compro un pan o una torta para complementar o invitar un poquito a alguien.

Vivo en una celda que es para 6 personas pero hay cerca de 20, se llama área verde y es a donde llegan todos los recién ingresados, viven también ahí algunos de los “protegidos”. Creo que las siguientes semanas nos van a mover a otro lado, no sé donde pero no temo.

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Los custodios en general son tolerantes pero hay algunos que gozan del odio más peligroso de los internos porque se solazan en insultos, humillaciones y cobros ilegales. Yo no he dado ni un peso.

Las autoridades de la cárcel me han puesto atención por la manifestación y el plantón. Me habló el director, un comandante y distintos custodios. Me he encontrado con ex alumnos, vecinos y con varios inocentes que han sufrido la brutalidad policiaca, la tortura, la fabricación de delitos, la pobreza o falta de defensa legal.

Estoy alarmado por algo que todos saben, aquí todo es mucho más crudo y estridente: los muchachos convertidos en delincuentes.

Abundan los jóvenes que se dedican a robar, a vender droga a secuestrar o usar armas. Son chavos muy valientes, arrojados e inteligentes; optaron por la actividad ilícita para mantener a su familia, para poder vivir; no encontraron oportunidad o alternativa viable, sangre o violencia, agresión, rencores, frustración; su semblante frente a los custodios prepotentes se pone sumiso por conveniencia pero tiene latente el ataque; su lenguaje no va más allá de 10 palabras aplicables a todo, para expresarlo todo, es un código tan restringido como claro y concreto: “Todo está a la verga”

Encuentro aquí más sentido a nuestra convicción Educativa, me queda claro que desde que creamos los primeros grupos de la Prepa Popular Chicoloapan en 1988, hoy la Preparatoria 55 y la Universidad Revolución, le empezamos a quitar comandos y personal a la delincuencia; desde entonces alejamos a las y los jóvenes de estas cárceles, de esta mazmorra inhumana.

Hemos acertado en la historia de nuestra región, tenemos mucho por hacer, no puede detenerse la creación de Nuevas Universidades ni la lucha por el empleo, mucho menos la articulación a la Escuela a los Proyectos Productivos o Empresariales. La estrategia de Desarrollo Local Sustentable en la educación, si es factible y muy urgente.

Desde acá, agradezco con mi corazón a todos y todas las personas solidarias, a jóvenes, profesores, a organizaciones y gente que me da una mano.

Sepan que mi encierro es injusto y vil, es un caso más de abuso del poder, es criminalización de un sujeto que debería estar en las aulas contribuyendo a solucionar lo que el ESTADO no puede ni le interesa.

Seguiré informando, en tanto, buen día, buena noche. Un abrazo cariñoso a los del plantón y todo mi respeto para los que luchan.

¡ Por la justicia y la educación urgente !

Oscar Hernández Neri