Foto: Mick Amato

Reclusorio Molino de las Flores
Texcoco, estado de México a 19 de Abril de 2016.

Compañeros y compañeras
Hermanos y hermanas:

El Estado mexicano se encuentra ruborizado dándose golpes de pecho y ofreciendo disculpas a la sociedad por la tortura a una mujer expuesta en un video que circulo en redes sociales, después en televisión. Aquí en la cárcel también lo vimos. Un compañero de mi celda expresó: “órale culera p’a que no se ande con mamadas”, mientras el señor secretario de la Defensa Nacional pronunciaba: “ofenden a la ciudadanía y deshonran a las instituciones; procede pedir perdón e implementar medidas para que no se vuelva a repetir”. En la mente de los presos es tan ordinario. Mientras el comisionado Nacional de Seguridad Pública deja claro que “quienes desobedecen no son dignos de pertenecer a las fuerzas armadas”, aquí es tan cotidiano recibir a los nuevos ingresos con lesiones y traumatismos ocasionados por toques eléctricos en los genitales y todo el cuerpo, por golpizas, por asfixias ya sea con agua, Tehuacán o bolsa de plástico, entre otras finas maniobras para “investigar” o para construir culpables de delitos. Aquí no figura ninguna exclamación, mucho menos cuando los altos mandos redimen a las fuerzas del orden con su mea culpa y su compromiso de que no se va a volver a repetir. La tortura es detonante de violencia, dijo Roberto Campa cifran desde su pedestal de ombudsman de gobernación. Pero la tortura es el único mecanismo del que se sirven los cuerpos policiacos para obtener miedo, nunca respeto.

Y de pronto imaginé, con la ilusión infantil que carga un desesperado preso de dos años, que el gobernador, el procurador y el Presidente del poder judicial en el Estado de México piden disculpas por los cientos de torturados en la entidad. En mi epifanía maravillosa vi que el señor Eruviel y su Procurador de Justicia ofrecen la correspondiente disculpa a mi compañero profesor torturado e 21 de Abril de 2009 en el ministerio público de Chimalhuacán por parte del grupo anti homicidios de policías ministeriales, tortura en la que varias veces lo pusieron al borde de la muerte igual que a la mujer en el video, con una bolsa en la cabeza, parándose sobre su cuerpo tirado boca abajo y esposadas las manos hacia atrás. Tortura con la que le obligaron a declarar en Texcoco que yo me autoincriminé confesándole que dos años antes había matado a una persona. Tortura con lo que le infundieron horror amenazándolo de muerte a él y a su familia si denunciaban algo.

Y en mi fantasía hilarante me pedían disculpas a mí, a mi familia y a toda la gente que ha apoyado la lucha por mi libertad y además, consignaban a proceso al perito forense que urdió mi supuesto delito y que ya he denunciado desde hace cuatro meses sin resultado alguno.

Pero la realidad golpea de pronto y se esfuma el ensueño. Voy a la escuela, en la que pocos días tenemos clases y me entero de una hazaña del coordinador del Área Educativa. Sucede que este Penal obtuvo un reconocimiento sobresaliente en el concurso de pastorelas, se hicieron acreedores a un premio económico, asignado 120 presos a cada interno participante, algunos lo recibieron, otros fueron “convencidos” de donar el monto para comprar guitarras, mismas que ya existen porque han sido donadas. Los “convencidos” dicen, si no le firmo no me apoya en el Consejo para la preliberación.

Así como los trastupijes de la cárcel son clandestinos, ocultos, en lo oscuro, así la actuación de las policías, de los ministerios públicos, de los fiscales y los jueces. Son la materia prima de todo el sistema de Justicia para “arreglar” lo que les produce ingresos extraordinarios, lo que conviene a los jefes, lo que resuelve las ineptitudes y lo que justifica, con estadísticas mágicas , el desembolso presupuestal que hace la sociedad en ellos.

Qué fortuna para la nación que algún valiente humano grabó la tortura del video y lo hizo público; qué magnifico acto el circularlo por todo el mundo para enseñarnos un botón de muestra y para aguzar los sentidos de la televisión y la prensa. Hace falta que la sociedad meta sus ojos y sus oídos y su asombro hasta estos sitios de olvido y de indiferencia; que se incomoden las conciencias con la verdad y que salgan los hombres del poder a pedir perdón.

La tarea fundamental, ineludible, que en la cárcel hemos aprendido: no debemos esperar a que me pase a mí lo que le está pasando a muchos, para actuar. La justicia es demasiado importante para dejarla en las sucias manos de quienes se sirven de ella. Aquí, allá y en todos lados, cada conciencia que crezca con la verdad que nos ocultan, será un cómplice menos de ese oficio criminal.

Abrazos fraternos a los familiares
de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa
Solidaridad a los profesores presos de
la CNTE
¡Que florezca la libertad y que
se engrandezca la lucha de los imprecindibles
en la historia de nuestros días!                                        

OSCAR HERNANDEZ NERI
www.niunpresuntuculpablemas.org