Dra. Graciela A. Mota Botello

Posgrado Facultad de Psicología
Universidad Nacional Autónoma de México

¿El fenómeno de la calle (Lefèvre, 1976) y la escala de una ciudad donde se expresa la forma de un destino compartido, corresponden a un tiempo que dejó de existir en el S.XXI?  ¿sobre todo para las ciudades latinoamericanas en las que conviven cada vez más millones de pobres?

Gestar iniciativas en favor de la cohesión social, la solidaridad y la paz, a partir de la reducción de las asimetrías socioculturales que uniforman el color de las poblaciones del Siglo XXI, precisa de la creación de símbolos, referentes, metáforas y lenguajes de revitalización que enriquezcan el marco de una construcción intersubjetiva de la vida diaria, más allá de la inmediatez y el incontenible despliegue de la mancha urbana.

La crísis actualmente compartida se refleja en el desbordamiento del olvido de lo común, en el que la política adquiere forma e interés monetario. La ciudad se torna megalópolis, la calle se vuelve tienda y la escala humana apoyada en el otro y la alteridad, se desdibuja en fronteras, barreras y bordes.

El espacio público, fundamento privilegiado del ámbito donde lo colectivo se aglutina, expresa y polidimensiona en la diversidad, se ha tornado en convergencia de asimetrías socioculturales, conflictos, debate y manipulación de consensos donde se ha perdido la escala de lo común. A cambio de incrementar los cinturones de miseria y generar los principales focos de pauperización de millones de migrantes que con la fantasía de encontrar trabajo, dejan sus lugares de origen. La ciudad de todos no es ni con mucha, la ciudad del « uno » que no es nadie !

Y si el sedimento originario de la Polis griega, surgió para representar el anhelo donde pudiera expresarse el dialogo con el pasado, presente y futuro, tanto en forma arquitectónica, como en foro de encuentro donde dar sentido a lo común. Su dimensión seria a la vez punto de partida, centro y comienzo para la expresión histórico-colectiva, de quienes acordaban compartir algo y en consecuencia, darían forma a la “res pública”, el “bien común” y la política como garantia de la no-violencia, la negociación y la construcción de lo posible.

En una recuperación hermenéutica de este sentido, el espacio público que aquí se aborda, actualmente se representa en el espacio patrimonial de las ciudades viejas, porque muestra el origen fundacional, traducido en forma, símbolo, alegoría o punto de partida que conduce al recuerdo. A la par, el espacio público patrimonial, provoca la identificación de esa presencia ausente, traducida en herencia cultural, que a su vez, alimenta la memoria colectiva como sedimento de la posibilidad histórica abierta a crear un destino compartido.

En esta exposición, se muestra cómo detrás de la carencia de repertorios cívico y espaciales, se ha incrementado el inevitable deterioro del Habitat y con el la llamada “muerte de la política”. La falta de sostenibilidad social, es la contraparte donde se han multiplicado exponencialmente, actitudes de indiferencia y unilateralidad respecto a los usos de la calle y los espacios públicos, cuyo perfil reflejan la cara de un doble olvido: la renuncia del otro y el desencanto de la vida en común.

Al replegarse a sobrevivir en sus espacios “semi-públicos” de la vida diaria, aunado a los fenómenos la sobrepoblación, crisis económica, especulación de la vivienda en zonas urbanas y masificación caótica; al estilo de los antiguos romanos, la sociedad repliega su memoria colectiva, a esa suerte de olvido donde la renuncia a la política, a la historia y sobre todo, a la ciudad y sus barrios, decae una megalópolis que diluyó su espacio público en mancha urbana interminable.

El carácter pragmático funcional de la inmediatez de prácticas, desdibujadas en un “aquí” y “ahora”, dan el tiro de gracia a la significación re-creativa de los contextos vividos; a cambio del impacto de “tecnologías inteligentes” receptáculo público de un uno masivo que no es nadie.

¿Qué papel juega la relación cultura-territorio? El reconocimiento del Otro y de la diversidad, el papel de la innovación del conocimiento y el el diálogo que afirma el sentido de un habitar compartido traducido en cultura-territorio, son algunos ejes de análisis que permiten centrar un punto de partida en la recuperación integral del espacio público, en respuesta a la pregunta ¿donde se encuentra el espíritu del lugar?

No obstante, no hay proceso de integración y desarrollo comunitario sin un sentido tácito de “Re-significación”. Desde la perspectiva socio-constructivista, el tema se torna crucial cuando por la vía de articulación de nuevos referentes, es factible generar un proceso dialógico que facilita desarrollar códigos alternativos de interacción, esquemas y nuevos horizontes de significación.

Sin ellos, no es posible abrir espacios de transformación o promover cambios no-violentos donde gestar estilos alternativos de comunicación y convivencia abierta a estrategias colectivas de construcción compartida de escenarios posibles.

La “Re-significación” es el punto de partida para ensayar acciones posibles, realizar sueños, imaginar opciones de factibilidad, identificar aspectos comunes y aprender a compartir elementos afectivos indispensables para interpretar situaciones, reducir prejuicios, estereotipos o estigmas vinculados con los "diferentes".

Como un proceso socio-constructivo de intervención psicosocial, La “confianza en el otro”,  “educación espacial”, “re-interpretación del lugar”, “negociación” y “toma de decisiones”, constituyen el eje de nuestra primera etapa.

La segunda, se acompaña modalidades educativas” de: “capacitación”, “gestión” y “normatividad” y “regularización jurídica de las políticas públicas”. Su relevancia radica en que pueda expresarse el compromiso de los diversos actores para con ellos mismos, como forma de gobernanza y continuidad dirigida a afianzar el carácter simbólico-emblemático que la devele, como presencia de su dialogo entre pasado, presente y futuro.

A  este enfoque, lo conceptualizamos como: “rescate integral del espacio público”, comprendido por la unidad de sus ascepciones “urbana-patrimonial-y-de-la-sociedad”.

Cada uno, es parte indispensable y acompaña la multiplicación exponencial de las potencialidades del lugar como auto-desarrollo creativo de grupos estratégicos (locales y no locales) en favor del mejoramiento sostenido del lugar.

Su relevancia radica en demostrar que los procesos socio-constructivos de transformación colectiva, son una aportación metodológíco-estructural indispensable, para garantizar la sostenibilidad del habitar humano y con el, los reencuentros del genius locci, o lo que es lo mismo, del ¿En dónde se encuentra el espíritu del lugar?

Dra. Graciela A. Mota Botello

Maestra en psicología social y Doctora en filosofía por la UNAM, es Investigadora Titular del Postgrado de la Facultad de Psicología y Académica desde 1979. Especialista en culturas de la participación negociada, educación ciudadana y desarrollo regional con un enfoque participativo, Coordinadora el Programa Universitario de Patrimonio Cívico-Cultural y Combate a la Pobreza en la UNAM. El Proyecto PAPIIT ¿En dónde se encuentra el espíritu del Lugar? Y los sub-proyectos de “Economía Cultural e Innovación del Conocimiento” y “Educación para la Paz y desarrollo de estilos de vida no-violentos”, mismos que aglutinan la participación de 56 carreras universitarias en servicio social.

Autora de más de 175 publicaciones, ponente y conferencista en mas de 300 eventos nacionales e internacionales, encabeza la coordinación del “Seminario Interdisciplinario sobre Educación para la Paz, Sustentabilidad y Patrimonio Cívico-Cultural” y del  proyecto de investigación titulado: “¿En dónde se encuentra el espíritu del lugar? en la UNAM, resultado de la sistematización de un modelo participativo de gestión sustentable. Estudio de caso en el Centro Histórico de la Cd. de México”.

Preside el Instituto Internacional de Investigación y Formación en Prospectiva, Participación y Gestión Ciudadana (PROPAGEC). Es miembro titular individual del Consejo Nacional de Enseñanza e Investigación en Psicología (CNEIP). Es miembro de la Comité de Planeación y nuevos Proyectos del ICOMOS Mexicano (UNESCO) del cual, es Secretaria de Divulgación del Consejo Directivo. Fundó y presidió El Colegio Nacional de Psicólogos y la Sociedad Mexicana de Psicología Social. También forma parte de la Sociedad Filosófica de México y la Asociación Iberoamericana de Estudios Heideggerianos.

Autora del Taller y la serie didáctica titulada: Tú eres un Ciudadano” (2001), destacan su libro de Educación Cívica y Ciudadana: Una Visión Global: Dignidad, Identidad y Participación en la Construcción de Sociedades Democráticas”. “Psicología Política del nuevo siglo: Una Ventana a la Ciudadanía. Su Modelo HADECNEC de desarrollo de Potencialidades Humanas, Toma de Decisiones y Manejo No-Violento de Conflictos.Sus libros sobre: “Educación Cívica y Ciudadana: para una Cultura de la No-Violencia, la Solidaridad y la Participación Civil en el Desarrollo Integral”, “Negociación y Psicología Social: Nuevos Conceptos, Nuevos campos” (internacional) y el libro: “Psicología, Arte y Creación” de su autoría.

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