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Claroscuros de las condiciones de trabajo y salud docente

Elvia Rosa Zúñiga Palencia

I. Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México, Ecatepec

PRESENTACIÓN:

Ser maestro ¿qué significa en este tiempo?, ¿qué implica la labor docente como trabajo?, ¿qué repercusiones puede tener en la salud?, de acuerdo con Latapí “… ser maestro tiene como la Luna, su cara luminosa y su cara oscura…El lado oscuro…es el bajo sueldo…el poco reconocimiento social…los escasos recursos con que cuentas para realizar tu tarea y la poca atención que les mereces a las autoridades…-del lado luminoso se puede señalar-…la experiencia de ver aprender, -colaborar en- la formación del carácter de mis alumnos adolescentes…el contacto cotidiano con los alumnos me mantenía joven.” (Latapí, 1993).  La docencia esta llena de matices, es un trabajo poco reconocido socialmente, desarrollado en condiciones poco favorables por lo numeroso de los grupos, las instalaciones deterioradas, poco o nulo apoyo institucional, inseguridad laboral en el caso de maestros interinos e incertidumbre ante los cambios actuales en el sistema educativo.

 El impacto de las condiciones de trabajo de los docentes en su estado de salud es un tema que ha sido explorado desde hace décadas Rockwell 1985, Martínez 1992, Mayorga 1993, Esteve 1995, UNESCO 2005, Mansione 2007, IEESA 2013, esto no significa que sea un tema agotado, es necesario seguir indagando al respecto, pues  día a día es más común observar el ausentismo docente a causa de problemas de salud, la asistencia de los docentes a los servicios de emergencia por problemas derivados de altas o bajas de presión arterial, arritmias, migrañas, etc.

El  Estudio Exploratorio sobre Condiciones de Trabajo y Salud Docente publicado por la UNESCO en 2005, a través de un Estudio de Caso en Argentina, Chile, Ecuador, México, Perú y Uruguay,  informa que “los resultados destacan temas que deben ser profundizados, entre otros: la situación de la salud mental de los docentes, la relación de la salud de los profesores con el desempeño y los aprendizajes; la situación de salud de las maestras; la relación entre valoración profesional, autoestima, clima del aula, liderazgo de los directores, cultura escolar y resultados de las escuelas; modelos pedagógicos y salud docente; y, por supuesto, el estudio expone una gran tarea pendiente que es la realización de estudios sobre el estado de salud de los docentes en los diferentes niveles educativos, asi como la implementación de estrategias respecto del tema de la violencia en las escuelas y su entorno, percibido como uno de los grandes problemas en la actualidad.” (ORELAC/UNESCO, 2005)

Ante este panorama me surgen diversas interrogantes: ¿Cuál es el estado de salud de los docentes de educación básica del siglo XXI?, ¿Las condiciones de trabajo tienen relación con su estado de salud docente?, ¿Que podemos hacer los docentes, directivos, autoridades educativas  para mejorar las condiciones de salud del magisterio?, ¿De que manera podemos ejercer la docencia sin que las condiciones de trabajo adversas nos afecten la salud?

Como dice Mansione “… es posible trabajar en docencia con un menor desgaste en lo personal y en lo institucional…” (Mansione, 2007), pero que hay que hacer para lograr esto.

DESARROLLO:

Mi interés por estudiar las condiciones de trabajo y salud docente, nace por lo observado durante los 17 años de servicio que tengo en el Sistema Educativo Estatal, en el nivel secundaria como orientadora técnica, reconozco que no es un tema que solamente interese desde la docencia, por el contrario desde otras disciplinas,  como el campo de la medicina, la psicología, la antropología, la sociología, instancias como la OIT, la UNESCO desde 1966 a la fecha  han venido estudiando.

En la Revista Cubana de Salud Publica de 2006, un artículo respecto a  “Relación salud-trabajo y desarrollo social: visión particular en los trabajadores de la educación”, cuya autoría corresponde a Evelin Escalona, en este documento el propósito es hacer una reflexión teórica respecto a la relación entre la salud, trabajo y desarrollo social, particularmente en el contexto de los docentes venezolanos, la autora señala que existe  estrecha relación entre la salud, el trabajo y el desarrollo social de los docentes, fenómeno que la autora relaciona con el  modelo económico imperante en el mundo globalizado, por ello propone la necesidad de “avanzar hacia un modelo de desarrollo más humano que priorice el trabajo digno, la salud, estimule el desarrollo de las capacidades, potencialidades humanas, promueva la solidaridad entre los pueblos, el bienestar y que proteja el ambiente en forma integral para las futuras generaciones.”  (Escalona, 2006)

De igual forma en el documento  “Recomendación conjunta de La OIT y La UNESCO relativa a la situación del personal docente (1966) y Recomendación de la UNESCO relativa a la condición del personal docente de enseñanza superior (1997)”, editado en 2008 se establecen una serie de exhortaciones de corte internacional relativas a los derechos y obligaciones de los docentes, normas de formación y preparación, condiciones de contratación, empleo, seguridad social, se señalan sugerencias específicas respecto a la jornada laboral, las condiciones de trabajo, salario, seguridad social que deben ser consideradas por los empleadores de docentes. México al ser miembro de estos organismos internacionales esta obligado a seguir estas recomendaciones. (OIT/UNESCO, 2008)

Hablar de condiciones de trabajo y su repercusión en la salud docente, me lleva a reconocer que la docencia es un trabajo, que depende de las condiciones en las cuales se desarrolle (Rockwell, 1985), es decir, es una actividad profesional inserta en alguna institución, llamada escuela, que forma parte del Sistema Educativo Nacional que esta inmerso en un ámbito global supeditado a organismos internacionales como el Banco Mundial,  Fondo Monetario Internacional, OCDE, UNESCO, que es de donde emanan las políticas públicas que de acuerdo al modelo económico predominante regulan la educación y el trabajo docente.

Sin embargo, de acuerdo con Deodilia Martínez “…el trabajo docente, desde el punto de vista del trabajo, ha quedado oculto, hasta escindido incluso para la persona que lo realiza…la identidad  del trabajador docente no aparece porque históricamente no se ha construido como tal.” (Martinez, 1992) es decir, el docente no se asume como trabajador, no reconoce su actividad profesional como trabajo, de alguna manera sigue presente la mirada Vasconcelista de la docencia, el profesor sufriente, mártir, apóstol de la educación; o por el contrario es aquel profesionista que “le hace el favor a la escuela” de ser profesor.

Definir la palabra trabajo  recuperada del diccionario es una “ocupación retribuida” (RAE, 2014) es decir, el trabajo tiene una implicación económica, llamada salario, etimológicamente “la palabra trabajo viene del latín Tripalliare que significa yugo” (Etimologías, 2015), una carga, algo pesado, de acuerdo con Martínez  el trabajo tiene “…elementos constitutivos: la fuerza de trabajo o el trabajador, los medios e instrumentos de trabajo y el objeto de trabajo o producto.” (Martinez, 1992), es algo más complejo por los diferentes elementos que lo integran.

El reconocer a la docencia como trabajo requiere romper con la idea de que es un apostolado, es una misión que algunos venimos a cumplir, ya que “Esta interpretación de la docencia como apostolado lleva, implícitamente, un sentido intrínseco de sacrificio y renuncia. Trabajar en condiciones inadecuadas, recorrer enormes distancias hasta su escuela, contar con recursos didácticos rudimentarios, padecer enfermedades derivadas del ejercicio, etc. era parte de lo que estaba dispuesto a aceptar el que decidía optar por la docencia. Disfonía, várices, dolores lumbares, fatiga, han sido y son asumidas como las inevitables “marcas” de la profesión contra las cuales no hay nada que hacer.” (ORELAC/UNESCO, 2005)

El asumir que la docencia es un trabajo, considerarlo como la actividad  profesional que desempeñamos, nos lleva a hablar de normas que regulan dicho trabajo, en primera instancia estamos regulados por la Carta Magna, ya que en ella encontramos los derechos y obligaciones a los que estamos sujetos los ciudadanos mexicanos.

En la Carta Magna en el Título Primero Capítulo I De los Derechos Humanos y sus Garantías en el Articulo 5 a la letra establece que : A ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo lícitos (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2015), es decir, los profesores tenemos el derecho de ejercer nuestra profesión, así mismo se establece en el Artículo 4 en los párrafos tercero y cuarto que: “Toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. El Estado lo garantizará. Toda persona tiene derecho a la protección de la salud” (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2015), estos derechos o garantías individuales están plasmadas un documento rector, pero al observar en mi práctica laboral viéndonos comer papas fritas, golosinas, tomando refresco, o sin comer por que “no me dio tiempo” me pregunto ¿Esta garantía del Estado se cumple?,  acudimos al trabajo enfermos, porque “ir al servicio médico es una perdida de tiempo, necesito ir muriendo para que me atiendan o me den una incapacidad”, me cuestiono nuevamente ¿El Estado protege la salud de los profesores?.

Así mismo en la Carta Magna pues en el Título Sexto Del Trabajo y de la Previsión Social el Artículo 123 determina que “toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil, en la fracción VI  segundo párrafo señala que los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos” (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2015), nuevamente me pregunto ¿ los profesores viven, sienten, experimentan su trabajo como una actividad digna, útil?, ¿Su salario es suficiente para cubrir todas sus necesidades básicas?, no creo, pues tengo dos trabajos para cubrir mis necesidades básicas,  poco tiempo de descanso, una alimentación poco nutritiva.

El artículo 123 de la Carta Magna es el fundamento de la Ley federal del trabajo que regula las condiciones generales que deben caracterizar al trabajo en nuestro país, de acuerdo a dicha Ley que establece en el   “Artículo 2o.- Las normas del trabajo tienden a conseguir el equilibrio entre los factores de la producción y la justicia social, así como propiciar el trabajo digno o decente en todas las relaciones laborales. 

Se entiende por trabajo digno o decente aquél en el que “se respeta plenamente la dignidad humana del trabajador; no existe discriminación por origen étnico o nacional, género, edad, discapacidad, condición social, condiciones de salud, religión, condición migratoria, opiniones, preferencias sexuales o estado civil; se tiene acceso a la seguridad social y se percibe un salario remunerador; se recibe capacitación continua para el incremento de la productividad con beneficios compartidos, y se cuenta con condiciones óptimas de seguridad e higiene para prevenir riesgos de trabajo” (Ley federal del trabajo, 2012). ¿Esto se cumple en  la realidad laboral de los docentes?, ¿la docencia es un trabajo digno, que favorece la vida de los docentes, optimizando las condiciones laborales, contribuyendo a la generación de estilos de vida saludables?

Aunado a esto, la Ley del Trabajo de los Servidores Públicos del Estado y los Municipios  determina en el Artículo 88.  Son obligaciones de los servidores públicos del Estado de México fracción XII: Utilizar el tiempo laborable sólo en actividades propias del servicio encomendado; (Ley del trabajo de los servidores públicos del estado y los municipios, 2014), de acuerdo con esto me pregunto si las actividades asignadas a los profesores en el tiempo laboral, frente a grupo están vinculadas con  el proceso enseñanza- aprendizaje,  o ¿existen actividades ajenas que impliquen desgaste físico y/o emocional?. Actividades administrativas, de apoyo institucional para la organización de eventos de carácter cívico, social o recreativo, tales como ceremonias, concursos, kermeses, etc.

Como docente de educación básica es algo que me ha tocando vivir de manera directa, de tal suerte que la incertidumbre, el desconocimiento, los cambios  laborales, la imagen deteriorada del docente han generado un malestar docente entendido como “…los efectos permanentes de carácter negativo, que afectan a la personalidad del profesor como resultado de las condiciones psicológicas y sociales en que ejercen la docencia, por lo imperativo del cambio social acelerado” (Esteve J. , 1995), estrés, angustia, depresión, aislamiento, falta de interés por el trabajo colectivo, que afectan el desempeño de los profesores, su entusiasmo y compromiso con el hecho educativo.

Las condiciones de trabajo que impactan al profesor de educación secundaria tienen que ver de entrada con “… las condiciones materiales, organizativas y laborales…” (Mayorga, 1993), es decir, con la infraestructura, las instalaciones escolares, la organización del tiempo, en función de las diversas comisiones que integran la práctica cotidiana de los profesores, comisiones de aseo, disciplina, ceremonias cívicas, etc.

Estas condiciones,  en el caso de la docencia ejercida en instituciones de educación básica de nivel secundaria en el Estado de México, tienen que ver con aspectos vinculados con la organización académico-administrativa, con la distribución de una carga horaria para el desarrollo de las actividades curriculares o extracurriculares que determine la institución, estas condiciones  también tiene que  ver con el ambiente o clima  institucional que impera en la escuela, con el tipo de interacción que se establece con compañeros profesores, directivos, autoridades, etc.

¿De que manera impacta todo esto en la salud docente?, ¿De que se enferman los maestros? En una nota publicada en mayo de 2012 se dan a conocer las principales enfermedades de los maestros “El anuario estadístico sobre las 20 primeras causas de "morbilidad hospitalaria" del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste) en el año 2010 reporta que después de la atención a embarazos y traumatismos, fracturas o envenenamientos, los maestros demandaron mayores servicios para atender la insuficiencia renal derivada de las complicaciones de diabetes, y le siguieron las enfermedades del corazón, colitis, cáncer por tumores, apendicitis, males intestinales, leiomioma del útero, influenza y neumonía, enfermedades cerebrovasculares y las relacionadas con enfermedades crónicas de hígado, entre otras.
No es nuevo que los maestros presenten afecciones sicológicas por la presión a que se les somete al atender a un número importante de estudiantes, pero el número de casos de depresión severa, ansiedad y estrés se han agravado. Eso ha hecho que el sindicato lo convierta en una demanda para que se consideren riesgo de trabajo, puesto que ahora estas y sus consecuencias como diabetes o cáncer no califican como enfermedades profesionales” (Martinez N. , 2012)

Una de las enfermedades mas comunes es el estrés ,el término estrés, que etimológicamente significa tensión, ha sido utilizado para describir una variedad tan grande de estados patológicos, se ha convertido un concepto demasiado amplio y ambiguo.

Desde 1935, Hans Selye, (considerado padre del estrés) introdujo el concepto de estrés como síndrome o conjunto de reacciones fisiológicas no especificas del organismo a diferentes agentes nocivos del ambiente de naturaleza física o química.

El estrés es la respuesta del cuerpo a condiciones externas que perturban el equilibrio emocional de la persona. El resultado fisiológico de este proceso es un deseo de huir de la situación que lo provoca o confrontarla violentamente. En esta reacción participan casi todos lo órganos y funciones del cuerpo, incluidos cerebro, los nervios, el corazón, el flujo de sangre, el nivel hormonal, la digestión y la función muscular. (Psicopedagogía, 2015)

Pese a que la Organización Mundial de la Salud considera a la docencia como una de las ocho ocupaciones más estresantes, un profesor estresado y enfermo esta menos motivado para desempeñar sus funciones (IEESA, 2013),  no hay un reconocimiento desde el ámbito oficial de la afecciones sufridas por los profesores derivadas del trabajo cotidiano en el aula, lo que ocasiona desequilibrio, si entendemos la salud como “la armonía entre los cuerpos físico, mental, espiritual y energético…la salud  es la capacidad para cumplir el rol social que le corresponde a cada individuo” (Estrada, 2002), hay mucho por hacer por la salud de los docentes.

REFLEXIONES FINALES:

La relación  condiciones de trabajo y salud  de los docentes es una problemática que urge investigar, ya que cotidianamente nos encontramos con compañeros docentes enfermos, sin una atención médica adecuada, trabajando en condiciones adversas con grupos numerosos, sin apoyos, desmotivados, sin un salario decoroso, sin conocimiento respecto a los cuidados de su salud.

Es urgente que se analicen las políticas públicas rectoras de la atención a la salud de los profesores, para generar alternativas de atención más eficaces.

Urge también que los profesores nos preparemos en la atención y el autocuidado de la salud, para contrarrestar los estragos del trabajo diario.

Bibliografía

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. (11 de Febrero de 2015). México, DF.

Esteve, J. (1995). Barcelona, España: Anthropos.

Estrada, E. (2002). La prodigiosa yerba del sapo. Mexico: Edimich Inter Writers.

Etimologías. (23 de Enero de 2015). Recuperado el 23 de Enero de 2015, de Etimologías: http://etimologias.dechile.net/?trabajo

IEESA. (2013). El estres laboral en los docentes de educación básica: factores desencadenantes y consecuencias.

Latapí, P. (1993). Carta a un maestro. En P. e. Latapí, Diez para los maestros (págs. 45-48). México: SNTE.

Ley del trabajo de los servidores públicos del estado y los municipios. (2014). Toluca, Estado de México, México.

Ley federal del trabajo. (2012). Mèxico, DF.

Mansione, I. (2007). Las tensiones entre la formación y la práctica docente. Argentina: Homo Sapiens.

Martinez, D. (1992). El riesgo de enseñar. Argentina: Homo Sapiens.

Martinez, N. (15 de Mayo de 2012). El universal. Recuperado el 27 de Abril de 2015, de Eluniversal: http://www.eluniversal.com.mx/nacion/196568.html

Mayorga, V. (1993). Condiciones de trabajo del maestro en la escuela secundaria. Cero en conducta, 22-26.

OIT/UNESCO. (2008). UNESCO. Recuperado el 30 de Enero de 2015, de UNESCO: http://unesdoc.unesco.org/images/0016/001604/160495s.pdf

ORELAC/UNESCO. (2005). OEI. Recuperado el 22 de Noviembre de 2014, de OEI: http://www.oei.es/docentes/publicaciones/condiciones_trabajo_salud_docente.pdf

Psicopedagogía. (2015). Recuperado el 27 de Abril de 2015, de Psicopedagogía: http://www.psicopedagogia.com/problema-estres

RAE. (DICIEMBRE de 2014). REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Recuperado el 28 de DICIEMBRE de 2014, de REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: http://lema.rae.es/drae/?val=trabajo

Rockwell, E. (1985). Ser maestro, estudios sobre el trabajo docente. México, DF.: SEP Caballito.

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