En memoria de Raúl Álvarez Garín

Es muy importante lo que está sucediendo, desde hace ya demasiado tiempo, en el Instituto Politécnico Nacional. Y lo que está sucediendo no es ni remotamente lo que se dice en la prensa o lo que algunos de nosotros, con muchos afanes, logramos expresar: que no queremos el nuevo reglamento, que no queremos los nuevos planes de estudio, que no queremos ser técnicos, sino ingenieros, que somos burros pero no pendejos, etcétera, etcétera. Tampoco es cierto que este grave problema se arreglaría con solo culpar a fuerzas “externas” al Instituto, ni con «congelar» el Reglamento (ya aprobado) por un año, ni con “suspender” la aplicación de los nuevos planes de estudio por un tiempo, ni con defenestrar a algún alto funcionario Politécnico, ni con que le otorguen la autonomía al IPN, etcétera, etcétera. El asunto es mucho más complicado que eso y requiere entonces de un análisis más detenido.   

La realidad es que el Instituto Politécnico Nacional -en especial desde 1968– a través primero de todos los gobiernos priístas y después por los dos gobiernos panistas y ahora por el actual gobierno priísta de Enrique Peña Nieto, nuestro Instituto ha estado sometido a una gran cantidad de ataques y presiones que amenazan ahora llevarlo a un colapso definitivo. Por un lado, la comunidad politécnica -especialmente la estudiantil- ha estado sujeta, desde entonces a un trato despótico y un sometimiento como castigo y en prevención de posibles rebeldías como las expresadas en aquellos tiempos. ¡Los estudiantes deben estudiar! decía entonces Gustavo Díaz Ordáz y, desde entonces, los jóvenes politécnicos son tratados como delincuentes y solamente son “atendidos” por funcionarios menores y, últimamente, por los agentes de la Policía Bancaria e Industrial o por los Granaderos del D.F. Los profesores, especialmente los jóvenes maestros de nuevo ingreso, son tratados de manera prepotente y sin ningún interés tanto por las autoridades como por sus propios sindicatos. Los trabajadores del Instituto son cada vez más escasos y han estado siendo desplazados por otros trabajadores explotados por empresas de “outsourcing”. Los egresados del Instituto no reciben ninguna consideración por parte de las autoridades del IPN e incluso, los profesionistas politécnicos que laboran al interior, como docentes o administrativos, ven cada vez más disminuidas sus posibilidades de escalar los altos niveles de dirección dentro del Instituto porque las sucesivas autoridades promueven preferentemente a profesionistas procedentes de otras instituciones educativas. Con el advenimiento de las “reformas estructurales” –educativa, del trabajo, financiera, telecomunicaciones, energética, etcétera- y sus resultados inmediatos de privatización de los recursos energéticos, minerales y naturales y con la práctica desaparición de PEMEX, CFE y la entrega del petróleo y los energéticos en manos de las empresas y gobiernos extranjeros, el IPN se encuentra actualmente ya cuesta abajo y en una crisis altamente destructiva. La crisis actual del IPN, se inscribe entonces en la crisis por la que está pasando todo nuestro país.

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No pensemos entonces que el problema del IPN se inició solamente porque los estudiantes de la ESIA no quieren el nuevo Plan de Estudios que les están imponiendo sin consultarlos o porque a los estudiantes de la Vocacional No. 1 los tienen atosigados con los “dictámenes” escolares y negativas de inscripción en sus semestres, o porque centenares de estudiantes politécnicos están atrapados durante varios semestres “estudiando” una carrera que frustra sus sueños e ilusiones (y desperdicia los recursos materiales e intelectuales de los estudiantes, sus familiares, los del propio Instituto y del país); o porque a algún funcionario menor se le ocurrió expulsar a algunos egresados de los CECYTs del IPN para otorgárselos a egresados de otras instituciones más cercanos a su corazón. Creer que esto es lo que está provocando esta gran reacción del 26 de septiembre en el IPN es como seguir creyendo que el Movimiento Estudiantil de 1968 tuvo su origen y justificación en el pleito aquel de los estudiantes de la Preparatoria “Isaac Ochoterena” contra los porros de la “Voca 5” (Ciudadela) en aquellos días de 1968. Como diría mi padre, “No mi’jo, ¡esos solo son polvos de aquellos lodos!”.

Los compañeros Politécnicos que, de buena fe, abogan por la autonomía del IPN, tienen posiblemente en su imaginación la autonomía de la que actualmente goza la UNAM (aunque todos sabemos que inclusive esta “autonomía” tiene también sus “asegunes”) y piensan ilusoriamente que es esa la autonomía que las autoridades del Gobierno Federal le estarían otorgando al IPN. Algunos jóvenes dicen, por ejemplo, que así, “¡en lugar de escuelas superiores tendríamos “facultades”!; que, con la autonomía del IPN, tendríamos ahora un Consejo General Consultivo Paritario –donde los estudiantes estarían representados a plenitud y que, como en la UNAM, se implantaría en el IPN el ansiado PASE AUTOMÁTICO de los egresados de los CECYT´s del IPN a la escuela y carrera profesional de su elección. Los estudiantes creen también que, asícomo la UNAM, el IPN se alejaría entonces de los organismos privados –con fines de lucro- del “CENEVAL” y la “COMIPEMS” y de sus aberrantes “exámenes de admisión” que año con año son utilizados para expulsar del IPN a centenares de egresados de las vocacionales politécnicas y para rechazar a miles de aspirantes procedentes de otras instituciones educativas (Conaleps, Colegios de Bachilleres, preparatorias particulares, etcétera). Estos compañeros Politécnicos (de buena fe) piensan también que con la autonomía para el IPN, vendría un mejor trato para los estudiantes por parte de los funcionarios “escolares” y que (¿Cómo en la UNAM?) serían ahora atendidos en sus trámites por funcionarios responsables y no, como se acostumbra en el IPN, por algún burócrata prepotente o, de plano, por los policías de la PBI o por los granaderos del D.F. Algunos profesores Politécnicos, especialmente, los de los CECYT´s del IPN, tienen sus esperanzas puestas en la autonomía del IPN que les aseguré alejarse lo más pronto posible de la amenazante Espada de Damocles  que significa la mentada “Reforma Laboral Educativa” que están tratando de implantar –aunque sin mucho éxito- en los niveles básico y medio superior de todo el país, las “autoridades” del INEE.      

Pero es que esta letanía de la AUTONOMÍA para el IPN, la hemos estado escuchando en el Politécnico desde 1968, cuando Gustavo Díaz Ordáz nos la ofreció como una venenosa carnada. Muchos años después Vicente Fox nos volvió a ofrecer esa manzana envenenada y el Director Generaldel IPN de aquel entonces (Miguel Ángel Correa Jasso) hasta formó una comisión “ad hoc” para que la comunidad aprobara la dichosa «AUTONOMÍA» del IPN pero, afortunadamente, no lo logró. El siguiente Director General del IPN (Enrique Villa Rivera) continuó haciendo esfuerzos en ese sentido pero ya sin el menor éxito. Durante el primer trienio de la Doctora Bustamante Díez (ya bajo Felipe Calderón Hinojosa) no se habló mucho del asunto pero ahora, en su segundo trienio (bajo el “reinado” de Enrique Peña Nieto) se está recrudeciendo esta ofensiva pero, cosa rara y sospechosa, ahora no es el Gobierno Federal el que la ofrece sino que son algunos “priístas,” y «chuchoperredistas» y hasta uno que otro “panista,” (importados al IPN durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón), los que están enarbolando la bandera de la «autonomía» para el IPN. Pero, viniendo de donde viene y representando a quienes representan, lo único que nos provoca a los Politécnicos es un profundo y fuerte escozor pues, para nosotros, la palabra del General Lázaro Cárdenas del Río ha sido siempre visionaria y, aparte de otras cosas, nuestro ilustre fundador nunca nos habló de «autonomía» para el Instituto; para él, el IPN fue planteado desde su origen como un órgano fuertemente enraizado en el Estado Mexicano (Ver carta de Lázaro Cárdenas al IPN que recientemente publiqué).

En lo personal, Yo creo que la autonomía verdadera es la máxima expresión del orden (es como si nos dieran alas para volar). ¿A quién no le gustaría tener alas para volar libremente hasta alcanzar el horizonte? Podríamos siempre llegar más rápido a nuestro objetivo. ¡Ojalá y que el IPN pueda ser alguna vez autónomo y pueda entonces emprender ese vuelo que todos deseamos! Pero la autonomía que nos estaban ofreciendo entonces y que nos están ofreciendo ahora, no tiene nada que ver con esas “alas para volar” Yo más bien creo que lo que quiere el Gobierno Federal –que no es el Estado Mexicano– es darnos una autonomía pero sin alas, es decir, como diría mi Tía, la difunta Liberata, “nos quieren mandar a volar.” Un Politécnico “autónomo” como el que nos ofrecen, acabaría siendo entonces como un pasto seco para las llamas que actualmente nos amenazan. Desgraciadamente, lo que nos están ofreciendo ahora como «autonomía» es solo un remedo y una simulación de la autonomía verdadera (remember las “autonomías” del Banco «de» México, del IFE -ahora INE-, del INEE, del «nuevo» PEMEX, de la «nueva» CFE, etcétera, etcétera). Así, todas estas instituciones “Mexicanas” son ahora “autónomas” del Estado Mexicano pero, esa “autonomía” que muchos aplaudieron en su momento, las ha convertido a todas ellas en entidades completamente dependientes de las élites nacionales o internacionales que dictan actualmente las políticas internas en nuestro país. Así, el Banco “de” México –“autónomo”- solamente obedece los dictados de la Reserva Federal –que no es reserva ni es federal- de los EEUU, del FMI, del Banco Mundial, de la City de Londres, etcétera; el “nuevo” IFE (INE) –“autónomo”- solo responde ahora a las élites políticas nacionales de los principales partidos políticos (PRI, PAN, PRD-Chucho y sus corifeos del PV y del PANAL); el “nuevo” INEE –“autónomo”- ya no responde ni siquiera a la SEP (ahora solamente responde a Televisa, a los Mexicanos Primero, a Claudio X. González -¿Secretario Putativo de Educación Pública?-, a Ángel Gurría, a la OCDE, etcétera); el “nuevo” PEMEX y la “nueva” CFE, -autónomos”-, solamente responden ahora a las élites políticas y económicas priístas y panistas y “verde-ecologistas” –aquí hasta dejaron fuera a los “chuchoperredistas”- representadas en los respectivos consejos “autónomos” de administración de ambas “empresas productivas” Mexicanas, conformados con gente de la ralea de Luis Tellez. Durante el mandato de Miguel Ángel Correa Jasso (en los tiempos de Vicente Fox) acá en el IPN hasta nos trajeron al Rector de la Universidad de Barcelona para que nos convenciera de implantar en el IPN ese tipo de “autonomía”: una “autonomía” para que el cuerpo directivo del Instituto pudiera actuar autónomamente del Estado Mexicano y de la propia comunidad Politécnica en la toma de las decisiones, es decir, no se estaba ofreciendo una verdadera autonomía para la institución, la “autonomía” que nos estaban ofreciendo era solo y únicamente para el cuerpo directivo del IPN.  

Pero Yo creo que estamos todos poniendo a los bueyes detrás de la carreta y que, además de discutir la posible autonomía para el IPN o tener un nuevo Reglamento Interno del IPN o tener nuevos planes de estudio, o correr a algún funcionario,  etcétera, etcétera, deberíamos también incluir en esta discusión el análisis de la Ley Orgánica del Instituto Politécnico Nacional para que se aclaren aspectos tan importantes como:

  1. La Fracción IX del Artículo 3, CAPITULO I (sobre la Naturaleza, Finalidades y Atribuciones del Instituto), de la Ley Orgánica del IPN, a la letra, dice:

    IX.- Contribuir a la planeación y al desarrollo interinstitucional de la Educación Técnica y realizar la función rectora de este tipo de Educación en el País, coordinándose con las demás instituciones que integran el Consejo del Sistema Nacional de Educación Tecnológica, en los términos previstos por la Ley para la Coordinación de la Educación Superior y de conformidad con los acuerdos que se tomen en el propio Consejo.

    Sin embargo, en su reciente Decreto de creación del flamante “Tecnológico Nacional de México”, el Lic. Enrique Peña Nieto leescamotea al IPN esa rectoría y sus funciones a nivel nacional y, en la práctica, coloca ahora al Instituto Politécnico Nacional bajo la égida y rectoría de dicho Tecnológico Nacional de México. Una de las primeras exigencias que haríamos entonces al Gobierno Federal es que se restituyan al Instituto Politécnico Nacional las facultades de Rectoría de la Educación Técnica en el país que por derecho le corresponden y que se reconozca la preponderancia orgánica del Instituto Politécnico Nacional con respecto a cualquier otra entidad educativa del país.

  2. En su Artículo 2, CAPITULO I (sobre la Naturaleza, Finalidades y Atribuciones del Instituto), la Ley Orgánica del IPN, establece:

    ARTICULO 2.- El Instituto Politécnico Nacional es un órgano desconcentrado de la Secretaría de Educación Pública, cuya orientación general corresponde al Estado; con domicilio en el Distrito Federal y representaciones en las Entidades de la República donde funcionen Escuelas, centros y unidades de Enseñanza y de Investigación que dependan del mismo.

    En su Artículo 11, CAPITULO III (Estructura Orgánica y Funcional), la Ley Organica del IPN establece:

    ARTÍCULO 11. Son organismos auxiliares del Instituto:

    1. El Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional;
    2. La comisión de Operación y Fomento de Actividades Académicas del Instituto Politécnico Nacional,
    3. El Patronato de Obras e Instalaciones del Instituto Politécnico Nacional


    Los organismos auxiliares coadyuvarán a la mejor realización de las finalidades del Instituto, de acuerdo con esta Ley y los ordenamientos que los rigen.

    En el Artículo 197 del Título VIII del Reglamento Interno del IPN,  actualmente vigente, a la letra, dice:

    Artículo 197. Los organismos auxiliares del Instituto Politécnico Nacional son organismos descentralizados con personalidad jurídica y patrimonio propios, organizados en los términos de sus instrumentos jurídicos de creación, según los cuales sus fines contribuyen a la mejor realización de las finalidades del Instituto, en los términos previstos por el Artículo 11 de la Ley Orgánica y del presente Reglamento.

    Por tanto,resulta entonces que el IPN es un organismo desconcentrado de la SEP que tiene como “auxiliares” a tres organismos descentralizados del Gobierno Federal (El Cinvestav, el POI, y la COFAA). De estos tres organismos “auxiliares” del Instituto, el primero, el Cinvestav, ya se “desprendió” del IPN (“ya agarró monte” dicen en mi pueblo) llevándose consigo el patrimonio que le pertenece al Instituto Politécnico Nacional; los otros dos no lo han hecho todavía pero, dada su calidad de “descentralizados”, cualquier rato se “desprenden” del IPN desmembrando a la Institución y despojándola de su patrimonio.  

  3. En el Artículo 25 de la Ley Orgánica del IPN (referente a la composición del Consejo General Consultivo), mantiene restringida la participación de los estudiantes en ese importante órgano directivo. Así, la Fracción IX de dicho artículo dice:

    IX.- Tres representantes alumnos de enseñanza media superior, tres de enseñanza superior y uno de graduados por cada una de las siguientes ramas del conocimiento: Ciencias Sociales y Administrativas, Médico Biológicas y de Ingeniería y Ciencias Físico Matemáticas;

    Se sugiere que, en virtud de que el número de ecu’s del IPN ha crecido significativamente desde esas fechas, el texto correspondiente debería decir: 

    IX.- Un representante alumno por cada una de las escuelas, centros y unidades de enseñanza media superior y un representante alumno por cada una de las escuelas, centros y unidades de enseñanza superior;

  4. En ningún lugar de la Ley Orgánica del IPN, ni en ninguno de sus reglamentos que se derivan y mucho menos en los fundamentos que le dieron origen al IPN, aparece una prohibición expresa al PASE AUTOMÁTICOde los egresados de las escuelas del nivel Medio Superior (CECYT´s) del Instituto Politécnico Nacional a la escuela superior y a la carrera profesional que estos jóvenes egresados (con derechos a salvo) deseen cursar. Esta práctica (del “pase automático”) fue realizada desde la fundación del Instituto durante muchos años. Sin embargo, a partir de la fundación del Ceneval y de la COMIPENS los egresados de vocacionales del IPN han estado siendo sometidos a un aberrante proceso de “admisión” para las escuelas superiores del propio Instituto. Es importante entonces que los estudiantes de los CECYT´s del IPN consideren el PASE AUTOMÁTICO como una de sus más importantes reivindicaciones. 

    Que bueno pues que los jóvenes Politécnicos le “tomaron la palabra” al Lic. Miguel Angel Osorio Chong (Secretario de Gobernación), para iniciar un diálogo productivo que nos lleve a toda la comunidad Politécnica a encontrar los mejores caminos de la conciliación y al reemprendimiento de nuestras actividades productivas lo más pronto posible. Es muy bueno también que decidieron no incluir en esas discusiones, por ahora, la autonomía del Instituto Politécnico Nacional (ellos intuyen muy acertadamente que este es un delicado asunto  que, por su importancia, debemos de seguir discutiendo al interior del Instituto). Es también muy bueno que algunos jóvenes estudiantes y egresados del Instituto estén organizando un Congreso al interior del IPN para discutir con toda la comunidad estos importantes asuntos, pero sería muy bueno también que esta discusión fuera llevada, lo más pronto posible, al seno de la Comisión de Educación de la H. Cámara de Diputados. Esto último nos garantizaría el respaldo del Congreso de la Unión, una mayor pluralidad en la discusión de los problemas del Politécnico y una mayor seguridad de que se evitarán los posibles sesgos partidistas típicos de la ocasión.    

Atentamente,

“LA TÉCNICA AL SERVICIO DE LA PATRIA”

René Torres Bejarano

Profesor-investigador de la SEPI-ESIME-IPN

Tutor de la Autodefensoría de Derechos Estudiantiles Politécnicos

retobe@gmail.com

57296000 (ext. 54592)

 

P.D. Caer de la Sartén a las Brasas. El pasado jueves 26 de septiembre, cuando los jóvenes estudiantes y un buen número de profesores Politécnicos de las diferentes escuelas vocacionales y superiores del IPN nos reunimos en la “Plaza Roja”, a un lado de la egregia figura del Gral. Lázaro Cárdenas en preparación de la que después se convirtió en una inusitada marcha de protesta hacia las instalaciones de la Dirección General del IPN, me tocó ver una gran diversidad de grupos e individuos que acudíamos a expresar públicamente nuestro sentir. Me tocó disfrutar de la algarabía juvenil de muchachos y muchachas procedentes de todas las escuelas –vocacionales y superiores- del Instituto –incluidas las escuelas que todavía no estaban en “paro”- que acudían sorprendidos todavía de darse cuenta de la fuerza que representan pero que había estado contenida por demasiado tiempo. Allí saludé también a compañeros que como Yo, desde hace algún tiempo hemos mostrado nuestra oposición a las autoridades y al gobierno federal de manera abierta, directa y sin dobleces (podríamos decir que, valga el oxímoron, conformamos un grupo, -muy reducido, por cierto- de “opositores leales” –es decir, los que oponiéndonos, apoyamos, los que oponiéndonos, estamos tratando de evitar que las autoridades que nos “desgobiernan” cometan los errores que les dicta esa soberbia proverbial con que “administran”). También me tocó ver a algunos profesores y trabajadores leales a la administración central que posiblemente veían con tristeza la numerosa concurrencia de jóvenes estudiantes en protesta contra sus jefes administrativos que estaban siendo cuestionados por los errores cometidos por esos mismos jefes o por los errores que estos empleados –algunos muy ineptos- les hicieron cometer). Pero me tocó ver también a otros supuestos colaboradores de la administración central que acudían gustosos, felices y contentos, para observar la protesta de la comunidad que, estaban esperando con ansias, fueran generadas por los “subversivos” de siempre pero que ellos, cobardemente, no se atrevían a desatar (estaban “velando” armas agazapados en los puestos donde fueron incrustados por los enemigos jurados de la actual administración central). A estos dos últimos grupos de asistentes me tocó “tratarlos” muy de cerca en mis largas “correrías” de los últimos cuatro años acompañando a los jóvenes de la ADP que habían sido expulsados del IPN o estaban atrapados, por esa burocracia, en carreras profesionales que nada tienen que ver con sus intereses, sueños e ilusiones. Recordé entonces la lucha que estos jóvenes han dado, enfrentados y siendo vapuleados y maltratados por esa burocracia de funcionarios menores ineptos que no ayudaban pero sí provocaban las intransigencias y los errores de las autoridades superiores del Instituto. Pero, nobleza obliga, debo reconocer que, al menos durante los primeros tres años de su administración, y muy a pesar de su mal genio y dureza de carácter, a la Doctora Bustamante Diéz, era al final vencida por su carácter de mujer, madre, maestra y profesionista y por la nobleza y honestidad de los jóvenes politécnicos de la ADP que siempre le mostraron un respeto desmedido (el único “grosero” y “violento” –no contra la Doctora Bustamante sino contra sus ineptos y desleales colaboradores- en esas correrías, fue su servidor, René Torres Bejarano). Con todo y eso, los jóvenes de la ADP obtuvieron  grandes “triunfos”: en el 2010 –al principio del primer trienio de YBDmás de trescientos muchachos y muchachos egresados de todos los CECYT’s del IPN que habían sido expulsados del IPN por la baja burocracia del IPN y su aberrante “examen de admisión,” fueron, por órdenes de la Doctora Bustamante Díez, incorporados todos a las diferentes escuelas superiores del Instituto (la mayoría de ellos se encuentran ahora en los últimos semestres de su carrera preferida). Durante el 2011, el 2012 y el 2013, la Doctora Bustamante se las arregló para que durante esos dos años no hubiera ni un solo egresado de Vocacional del IPN que no haya logrado su inscripción en una carrera profesional del Instituto. Durante esos mismos años, más de doscientos jóvenes de la ADP que estaban, durante varios semestres, atrapados “estudiando” una carrera profesional que no era de su incumbencia, y que estaban desperdiciando una gran cantidad de recursos materiales e intelectuales de ellos, de sus familias, del Instituto y del país, lograron, incorporarse a la carrera de sus sueños y preferencia. Así, Amanda, que estaba atrapada en Turismo en la EST, se encuentra ahora estudiando Medicina en la ESM; Lizbeth, que estaba estudiando Medicina en la ESM, está ahora estudiando Ingeniería Eléctrica en la ESIME; Daniel, que estaba estudiando Ingeniería Aeronáutica en la ESIME, está ahora estudiando Psicología en el CICS-UST; Francisco, que estaba «estudiando» Ingeniería Industrial en la UPIICSA, está ahora estudiando Medicina en la ESM, Alejandra que estaba estudiando Optometría en el CICS-ST, está ahora estudiando Medicina en el CICS-UMAKaren, que estaba «estudiando» Ingeniería Civil en la ESIA, se encuentra estudiando Nutrición en el CICS-UMA etcétera, etcéteratodo esto con la ayuda –refunfuñante pero efectiva- de la Doctora Bustamante Díez y algunos de sus leales colaboradores (Vg. El finado Ingeniero Rodrigo Serrano, exDirector de Enseñanza Superior del IPN). Será por eso quizás que los jóvenes de la ADP vieron con mucha alegría el hecho de que la Doctora Bustamante Díez fuera ratificada en el puesto de Directora General del IPN. Sin embargo, a partir del inicio del segundo mandato de la Doctora Bustamante Díez, ya con nuevos funcionarios incrustados por el nuevo gobierno en “su” “equipo” de trabajo, empezamos a notar algunas diferencias en la atención de las solicitudes de los jóvenes estudiantes de la ADP, aumentaron los maltratos, la intransigencia y la cerrazón de los funcionarios menores y los “altos” funcionarios se encerraron, a piedra y lodo, en sus “bunkers” “institucionales”; los policías de la PBI recrudecieron sus ataques y provocaciones contra los muchachos de la ADP y hasta alguna ocasión estos jóvenes fueron “encapsulados” por los granaderos del DF (aunque parece ser que estas prácticas también fueron aplicadas en todas las escuelas del IPN); se sentía como si todos hubieran recibido “línea” de la SEP y del Gobierno Federal para que la comunidad estudiantil politécnica no fuera atendida como se merece; como si estuvieran tratando de provocar la rebeldía de los jóvenes para que fueran ellos los que, respondiendo a esas provocaciones, se rebelaran en contra de la Directora General. Pareciera ser que ya lograron su objetivo, ahora ya está la comunidad Politécnica pidiendo la cabeza de la Doctora Bustamante. Yo considero mi obligación, aunque, como siempre, esté nadando contra la corriente, de hacer los anteriores comentarios solo para recurrir a la nobleza proverbial y a la buena fe de los jóvenes Politécnicos y para pedirles que tengan mucho cuidado y que anden con pies de plomo en las negociaciones que pronto sostendrán con políticos muy experimentados en estos y otros menesteres. Es muy probable que esos políticos solamente estén esperando su demanda de renuncia de la Doctora Bustamante Díez  para entregarles su cabeza en una Saloméica bandeja. Pero recuerden que, cuando ella se vaya, nos van a mandar a otro de esos lacayos que están agazapados esperando su momento para lograr sus aviesos objetivos. Pongan muy bien sus ojos no solamente en quién se va, sino en quién viene a sustituirla. Si no tienen cuidado, podríamos sentirnos entonces como el pez que salta de la sartén caliente en que lo están guisando solo para caer irremediablemente sobre las brasas que calientan dicha sartén.